Todas las
mujeres han
fingido el
orgasmo
alguna vez
y algunas
todas las
veces, y
cuando se
les pregunta
por qué lo
hacen las
respuestas
más
frecuentes
son "porque
no quiero
herir a mi
pareja" y
"porque de
este modo
puedo salir
del apuro
sin dar
explicaciones".
Los hombres
raras veces
se dan
cuenta de
que
fingimos,
las razones
posiblemente
estén en
nuestras
fantásticas
interpretaciones
merecedoras
de un Oscar
o a lo fácil
que nos
resulta
disimular
que lo
estamos
sintiendo.
Lo cierto es
que las
mujeres
fingen tan a
menudo que
la mayoría
de los
hombres son
incapaces de
saber si los
orgasmos de
su compañera
de cama son
verdaderos o
simulados.
Generalmente
las mujeres
empiezan a
fingir
cuando se
encuentran
con un
hombre que
se empeña en
conseguir el
orgasmo sólo
con la
penetración,
las mujeres
notan el
esfuerzo que
está
haciendo y
la presión
que él
ejerce para
que ella
"llegue" y
la mayoría
decide
fingir
para acabar
y que él se
quede
tranquilo
y no siga
dando la
lata.
Además, el
orgasmo
femenino no
presenta
signos
externos
evidentes,
la
respiración
se hace más
profunda y
rápida y a
veces el
cuerpo se
agita
sacudido por
espasmos,
pero no
siempre pasa
esto. Y las
contracciones
rítmicas de
la vagina
que indican
que el
orgasmo ha
sucedido son
tan tenues
que muchos
hombres las
perciben
durante el
sexo oral
pero son
incapaces de
sentirlas
durante el
coito.
Probamente
el mejor
indicador
sea el grado
de
sensibilidad
de la vulva
después del
orgasmo, si
puedes
acariciar el
clítoris con
intensidad
es que te
están dando
gato por
liebre.
Según las
investigaciones
de Masters y
Johnson
tanto a las
mujeres como
a los
hombres
después del
orgasmo les
aparece en
el pecho, el
cuello y los
hombros unas
manchas
rosas
durante unas
décimas de
segundo,
pero ¿quién
está lo
bastante
sereno en
esos
momentos
para
entretenerse
buscando el
rubor en la
piel de su
pareja?
Si eres de
los que
estás
obsesionado
por el
orgasmo de
tu compañera
seguramente
serás de los
más
engañados
porque no
hay nada que
impida el
orgasmo
femenino
como las
prisas por
conseguirlo.
El orgasmo
es algo tan
íntimo como
cualquier
otra
conducta
biológica y
pertenece a
la persona
que lo
siente, que
tiene todo
el derecho
para
sentirlo
donde quiera
cuando
quiera y con
quien
quiera. Pero
si tienes
dudas
pregúntale
y
te diga lo
que te diga,
créela, pero
si consigue
SIEMPRE el
orgasmo con
tu
penetración
estate
seguro de
que te está
mintiendo.
Estas
mentiras son
las que
luego dejan
en cuadro a
las mujeres
sinceras.