La estimulación en los
genitales masculinos
es algo más que acariciar el
pene.
La bolsa de los testículos
(el escroto) y el resto de
la piel que lo circunda son
zonas altamente erógenas.
Por lo general es mejor
comenzar acariciando
suavemente desde el ombligo
hacia abajo sin tocar el
pene al principio. Si
procedes a la caricia en un
momento en que la excitación
sexual no es intensa, puedes
llevarte la sorpresa de que
tu compañero no reacciona
como te esperabas y puedes
creer que no está en
situación de excitarse, pero
esto no es así.
La
respuesta sexual precisa su
tiempo y hay que dárselo,
no es automática y no
significa que el hombre no
desee tener relaciones. Si
continúas acariciándolo
puede llegar a excitarse y
en proporciones mayores de
lo que cabría de esperar.
La excitación del pene puede
llegar a necesitar
hasta quince minutos de
estimulación para
alcanzar su completa
erección.
Después de haber acariciado
la zona de la piel cubierta
de pelo toca con delicadeza
los testículos, pero no
tanto como te imaginas, la
mayoría de los hombres
aprecian una caricia
ligeramente enérgica en esa
zona, no te olvides del
periné, esa almohadilla
carnosa que hay entre el
escroto y el ano, es muy
sensible y agradable al
tacto.
Al
final, y sólo al final,
céntrate en el pene;
no hagas caso de lo que tu
pareja te diga y acarícialo
lentamente, su punto más
sensible está debajo del
glande a una distancia
equivalente al grosor del
pulgar; recibir en esa zona
un masaje puede llevarle al
séptimo cielo.
Cuando notes que está a
punto, deja de acariciar,
recréate en su deseo y
sé la dueña de su
orgasmo, lo va a
tener cuando tú quieras.
Notarás como el pene tiembla
y todo su cuerpo se pone en
tensión.
Ha llegado el momento.
Acarícialo de una forma más
enérgica. Pero no todos los
hombres son iguales llegado
a este punto, por ello es
bueno que al principio tomes
la mano de él y le hagas que
dirija la tuya, te lo
agradecerá.
Muchos hombres no se atreven
a decir a su amada cómo les
gusta, pero si tú haces la
propuesta no tendrá
inconveniente en enseñarte.
Observa bien el ritmo, la
intensidad de la caricia y
el recorrido, te será muy
útil este conocimiento para
la próxima vez. Ahora él
está a punto. Es muy
satisfactorio observar cómo
la persona que amas tiene su
orgasmo, cómo se funde,
absolutamente y por un
instante, todo su cuerpo con
el placer. ¡Ah!... Ten
pañuelos de papel a mano.