El erotismo
es al sexo
lo que la
gastronomía
a la
alimentación.
Es una parte
muy
importante
del arte de
vivir y
es casi
nuestra
obligación
hacernos
maestros
de estas
artes.
Por supuesto
que
no existen
alimentos
mágicos que
provoquen o
aumenten el
placer
sexual,
pero también
es cierto
que una
alimentación
equilibrada
es la base
indispensable
sobre la que
se asienta
el deseo.
Si no
estamos bien
alimentados,
el deseo
desaparecerá
o se
manifestará
con muy poca
frecuencia.
Y aunque se
sabe que no
existen
alimentos
específicos
que aumenten
el deseo, sí
hay algunos
que
indirectamente
son capaces
de avivar
las ganas o
ayudar a la
excitación,
como las
criadillas
(ricas en
estrógenos y
testosterona),
las
carnes rojas
(fuente de
vitamina
B12), o los
mariscos
(con una
gran
concentración
de sales
minerales).
Si a esto
añadimos una
pequeña
cantidad de
vino bueno
(que además
de
desinhibidor
ayuda a la
erección en
los hombres
y aviva el
deseo en las
mujeres)
pues mejor
que mejor.
Pero lo más
importante
es
el ambiente
agradable de
una mesa
preparada
con
intencionalidad
erótica y
placentera.
Puede ser un
magnífico
preludio
para
preparar con
éxito el
primer
encuentro
sexual con
una persona
nueva o
también
estimular
los deseos
semiapagados
de un viejo
amor.
Como vemos,
no se trata
tanto de lo
que se come
sino de la
actitud con
la que se
come; si uno
se sienta a
la mesa
dejándose
llevar por
la rutina,
lo más
seguro que
en la cama
nos sintamos
igualmente
aburridos
y
rutinarios.
Pero si
sacamos el
mayor placer
posible de
la mesa,
aunque ésta
sea modesta,
la misma
disposición
la
llevaremos a
la cama
con efectos
indudablemente
muy
satisfactorios.
Nuestra vida
está llena
de pequeños
momentos
placenteros
y quien sea
capaz de
descubrirlos
y gozarlos,
quien tenga
activadas
sus papilas
gustativas
para los
ricos
alimentos,
también las
tendrá para
los
sabores de
la piel de
su pareja.
Quien
disfrute de
una
sobremesa
agradable
con una
amorosa
charla,
también será
capaz de
entretenerse
jugueteando
con los
recovecos y
texturas de
la piel
de su
pareja.
El sexo no
es nada
ajeno a
nuestra
cotidianeidad,
y quiero
recordar que
los
principales
enemigos del
goce son:
el estrés,
la falta de
atención y
el
aburrimiento.