Cuando recibimos algún halago, cuando en
nuestro trabajo recibimos un bono extra por nuestro
trabajo, cuando alguien nos bendice, etc. estamos
recibiendo muestras de prosperidad.
Estos puntos, por insignificantes que parezcan son
indicativos de que tanto estamos abiertos para recibir
la prosperidad ¿Como aceptas los halagos de una persona?
Muchas veces al recibir algún cumplido, lo rechazamos
interrumpiendo a la persona, o diciendo "no fue nada" o
peor aún, pensamos dentro de nosotros "Si supiera las
veces que me equivoque dentro del discurso", este tipo
de acciones, frenan totalmente el flujo de prosperidad,
porque sentimos que no nos lo merecemos, sentimos que no
hacemos nada por obtenerlo, y sin embargo, la vida se
empeña en darnoslo una y otra vez.
Cuando alguien te agradezca algo o te halague, dale
las gracias, acepta el cumplido y no digas "no fue
nada".
Rechazar el flujo de prosperidad, priva tanto al
portador como al receptor, de un intercambio espiritual
valioso.
Nuestros ángeles siempre buscarán la forma de
acercarnos al éxito, a la prosperidad y a la abundancia,
porque ellos son fuente de abundancia, en el mundo
angélico no existe la carencia, eso es un mito humano
que genera desequilibrios en el mundo físico, pero que
no tiene ninguna conexión con el mundo espiritual.
Cuando la humanidad evolucione eliminando de su forma
de vida el temor a la carencia, en ese punto estaremos
viviendo dentro de la prosperidad y la abundancia.
Cuando tenemos temor a la carencia, la atraemos,
agarrándonos de lo que tenemos creando tensión y
bloqueando el flujo natural de la energía. El miedo y la
desesperación, nos impide ver y recibir los beneficios
que necesitamos y deseamos.
El trabajo de evolución, de eliminar de nuestros
pensamientos la carencia y los sentimientos que esto
trae, es trabajo individual, en la medida en que
cambiemos nuestra conciencia, estaremos poniendo nuestro
granito de arena, para cambiar la conciencia colectiva
de la humanidad. Esta es la única forma de cambiar al
mundo, y contrario a lo que la mayoría piensa...