Los astrónomos han descubierto cuatro galaxias muy lejanas y
masivas que datan de hace más de 10.000 millones de años, y
que se enfrentan a las actuales teorías sobre la formación
de tales estructuras.
Las teorías actuales sobre la formación de las galaxias
están basadas en la fusión jerárquica de entidades menores
en estructuras cada vez más grandes, comenzando con un
tamaño aproximado al de un cúmulo globular y finalizando con
racimos de galaxias. De acuerdo con este escenario, se asume
que no existían galaxias masivas en el universo joven.
Sin embargo, ahora podría suceder que esta visión tuviera
que ser revisada. Utilizando el instrumento multi-modo FORS2
en el Telescopio Muy Grande en Paranal, un equipo de
astrónomos italianos ha identificado cuatro galaxias remotas
que son mucho más masivas que nuestra Vía Láctea, e incluso
tan masivas como las mayores presentes en nuestro universo
actual. Esas galaxias deben haberse formado cuando el
universo tenía apenas 2.000 millones de años de edad, es
decir, hace unos 12.000 millones de años.
Los objetos recientemente descubiertos pueden ser miembros
de una población de viejas galaxias masivas que no había
sido detectada hasta la fecha.
La existencia de tales sistemas muestra que la formación de
galaxias elípticas masivas fue mucho más rápida en el
universo joven de lo que se esperaba según la teoría actual.
Fusión Jerárquica
Las galaxias son como islas en el universo, compuestas tanto
por estrellas como por nubes de gas y polvo. Aparecen en
formas y tamaños diferentes. Generalmente, los astrónomos
distinguen entre galaxias espirales (como nuestra propia Vía
Láctea, la NGC 1232 o la famosa galaxia de Andrómeda) y
galaxias elípticas, conteniendo estas últimas principalmente
estrellas viejas y presentando muy poco gas o polvo. Algunas
galaxias presentan formas intermedias entre espirales y
elípticas, y se las conoce como galaxias lenticulares o
esferoidales.
Las galaxias no difieren solamente en su forma, sino también
en su tamaño: algunas pueden ser tan “livianas” como un
cúmulo globular de nuestra Vía Láctea (es dccir, conteniendo
solamente el equivalente de unos pocos millones de Soles),
mientras que otras pueden ser más masivas que un billón (1012)
de Soles. En el presente, más de la mitad de las estrellas
del universo se localizan en galaxias esferoidales masivas.
Una de las principales cuestiones abiertas de la astrofísica
y la cosmología modernas es cómo y cuándo se formaron y
evolucionaron las galaxias, a partir del gas primordial que
llenaba el universo temprano. En la más popular teoría
actual, las galaxias del universo local son el resultado de
un proceso relativamente lento donde galaxias pequeñas y
poco masivas se van uniendo para formar gradualmente
galaxias más grandes y más masivas. En este escenario,
llamado “fusión jerárquica”, el universo joven estaba
poblado por galaxias pequeñas y de poca masa, mientras que
el universo actual contiene galaxias grandes, masivas y
viejas, lo último en formarse en el acto final de un lento
proceso de acumulación.
Si este escenario fuera verdadero, entonces no podrían
encontrarse galaxias elípticas masivas en el universo joven.
O, en otras palabras, y dada la velocidad finita de la luz,
no deberían existir galaxias masivas muy lejos de nosotros.
Y, de hecho, hasta ahora no se conocía ninguna galaxia
elíptica más lejana que que una radio-galaxia con un
corrimiento al rojo (Z) de 1,55, descubierta hace casi diez
años.
La Investigación K20
Para comprender mejor el proceso de formación de las
galaxias y para verificar que el escenario de la fusión
jerárquica es válido, un equipo de astrónomos italianos y de
ESO utilizó el Telescopio Muy Grande (VTL = Very Large
Telescope) de ESO como una “máquina del tiempo” para
realizar una búsqueda de galaxias elípticas muy remotas.
Esto no es algo trivial. Las galaxias elípticas distantes,
con su contenido de estrellas rojas y frías, deberían ser
objetos muy tenues en las longitudes de onda de luz visible,
ya que la mayor parte de su luz está corrida hacia la parte
infrarroja del espectro. Así, las galaxias elípticas remotas
se cuentan entre los blancos observacionales más
problemáticos aún para los grandes telescopios; esa es la
razón por la cual el récord de Z = 1,55 ha persistido por
tanto tiempo.
Pero este reto no detuvo a los investigadores. Obtuvieron
espectroscopía óptica profunda con el instrumento multi-modo
FORS2 del VTL para un muestreo de 546 objetos tenues en un
área celeste de 52 arcominutos2 (o sea
aproximadamente un décimo del área de la luna llena),
conocido como el campo K20, y que parcialmente se superpone
con el área GOODS-Sur. Su perseverancia rindió frutos, y
fueron recompensados con el descubrimiento de cuatro
galaxias masivas muy viejas, con “Z” de entre 1,6 y 1,9.
Estas galaxias son vistas cuando el universo tenía solamente
un 25% de su presente edad de 13.700 millones de años.
Con una de las galaxias, el equipo K20 tuvo también el
beneficio de la base de datos de los espectros de
disponibilidad pública del área GOODS-Sur tomados por el
equipo ESO/GOODS.
Una Nueva Población de Galaxias
Así, las galaxias recién descubiertas son vistas cuando el
universo tenía unos 3.500 millones de años, es decir, hace
unos 10.000 millones de años. Pero de acuerdo con los
espectros obtenidos, parece que estas galaxias contienen
estrellas con edades de entre 1.000 y 2.000 millones de
años. Esto implica que las galaxias debieron formarse en una
época correspondientemente más temprana, y que esencialmente
deben haber completado su formación en un momento en que el
universo tenía solamente de 1.500 a 2.500 millones de años
de edad.
Parecería que las galaxias tienen masas que exceden los
100.000 millones de masas solares, y que por lo tanto son de
un tamaño similar al de las más masivas galaxias de nuestro
universo actual. Imágenes complementarias obtenidas por el
Telescopio Espacial Hubble en el marco de la investigación
GOODS (Great Observatories Origins Deep Survey =
Investigación Profunda sobre Orígenes de los Grandes
Observatorios) muestran que esas galaxias tienen
estructuras y formas más o menos idénticas a las de las
galaxias elípticas masivas actuales.
Por lo tanto, las recientes observaciones han revelado una
nueva población de galaxias muy antiguas y muy masivas.
La existencia de galaxias esferoidales masivas y viejas como
ésas en el universo joven muestra que la formación de las
galaxias elípticas masivas de hoy en día comenzó mucho antes
y fue mucho más rápida que lo predicho por la teoría de la
fusión jerárquica. Según dice Andrea Cimmati (de INAF,
Firenze, Italia), líder del equipo: “Nuestro nuevo estudio
genera preguntas fundamentales sobre nuestra comprensión y
conocimiento de los procesos que regularon la génesis y la
historia evolutiva del universo y de sus estructuras”.
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