Los asteroides son objetos rocosos y metálicos que
orbitan alrededor del Sol pero que son demasiado
pequeños para ser considerados planetas. Se les llegó a
conocer como planetas menores. Los asteroides
varían en tamaños desde Ceres, que tiene un
diámetro de alrededor de 1000 kilómetros hasta tamaños
tan chicos como piedras de río.
Dieciséis asteroides tienen un diámetro de 240
kilómetros o mayor. Se les ha encontrado dentro de la
misma órbita de la Tierra y hasta más allá de la órbita
de Saturno. La mayoría, sin embargo, se encuentran
dentro del cinturón principal que existe entre
las órbitas de Marte y Júpiter. Algunos tienen órbitas
que se cruzan con el paso de la Tierra e inclusive
algunos han llegado a golpear al planeta en el pasado.
Uno de los ejemplos mejor conservados de semejante
impacto es el Cráter del Meteoro Barringer cerca de
Winslow en Arizona.
Los asteroides son material sobrante dentro de la
formación del Sistema Solar. Una teoría sugiere que son
el remanente de un planeta que fue destruido por una
colisión muy grande hace muchos eones de tiempo.
También es probable que los asteroides sean materiales
que nunca llegaron a fusionarse en un planeta. De hecho,
se estima que si la masa total de los asteroides se
fundiera en un solo cuerpo, éste no tendría más de 1,500
kilómetros de diámetro – menos de la mitad del diámetro
de nuestra Luna.
El asteroide Geógrafos fue descubierto desde el
Observatorio de Monte Palomar en 1951. Su nombre fue
escogido en honor de la Sociedad Geográfica Nacional
(National Geographic Society) por su apoyo y
aportaciones a los programas de investigación estelar de
Monte Palomar.
Gran parte de nuestros conocimientos sobre los
asteroides nos vienen de examinar pedazos de restos que
caen en la superficie del planeta. Los asteroides que se
encuentran en curso de colisión con la Tierra, son
denominados meteoroides. Cuando un meteoroide
golpea nuestra atmósfera a gran velocidad, la fricción
hace que este pedazo de material se incinere en una raya
de luz conocida como estrella fugaz ó meteoro. Si
el meteoroide no se quema del todo, lo que queda de él
golpea a la superficie de la Tierra y se le denomina
meteorito.
De todos los meteoritos examinados, el 92.8 por ciento
están compuestos de silicato (piedra) y un 5.7 por
ciento están formados de hierro y níquel; el resto son
una mezcla de los tres materiales. Los meteoritos
rocosos son los más difíciles de investigar ya que se
parecen mucho a las rocas terrestres.
Como los asteroides son materiales del principio del
Sistema Solar, los científicos están muy interesados en
su composición. Las naves espaciales que han volado a
través del cinturón de asteroides han encontrado
que en realidad dicho cinturón está muy vacío y que los
asteroides están separados por grandes distancias.
Los asteroides se clasifican dé acuerdo con su espectro
de reflexión el cual varía considerablemente y apunta a
las diferencias en su composición. Con unas pocas
excepciones, el principal depósito de estos objetos como
ya dijimos está entre las órbitas de Marte y de Júpiter.
Como todos conocemos, las colisiones de estos cuerpos
con nuestro planeta han desempeñado un importante papel
en la evolución de la vida dentro del planeta. No
podemos olvidarnos del asteroide que hace alrededor de
65 millones de años causó la extinción en masa dentro de
la cual se vieron afectados los dinosaurios.
Para investigar más de cerca a los asteroides existen
misiones espaciales con la posibilidad de retornar a la
Tierra muestras de los mismos. Estas misiones, entre
otras, son la NEAR, Deep Space 1 y MUSES-C.
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