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Racimos de Galaxias
Los racimos de galaxias son grandes bloques
constituyentes del cosmos. Estas gigantescas estructuras
contienen de cientos a miles galaxias y, menos visible pero
igualmente interesante, una cantidad adicional de “materia
oscura” cuyo origen aún desafía a los astrónomos, alcanzando
así una masa total de miles de millones de veces la masa de
nuestro Sol.
El comparativamente cercano Racimo de Coma, por ejemplo,
contiene miles de galaxias y mide más de 20 millones de años
luz de diámetro. Otro bien conocido ejemplo es el Racimo de
Virgo, a una distancia de unos 50 millones de años luz, y
que a pesar de estar tan lejos se extiende por más de 10
grados de nuestro cielo.
Los racimos de galaxias se forman en las regiones más densas
del universo. Trazan perfectamente la columna vertebral de
las estructuras de gran escala en el cosmos, de la misma
forma en que los faros delinean las líneas de la costa. Por
éso, su estudio nos cuenta sobre el entretejido del enorme
espacio en que vivimos.
El Relevamiento REFLEX
En la aplicación de esta idea, un equipo de astrónomos
europeos, liderados por Hans Böhringer y Peter Schuecker (MPE,
Garching, Alemania), Luigi Guzzo (INAF, Milán, Italia),
Chris A. Collins (JMU, Liverpool, Inglaterra), se ha
embarcado en un estudio de diez años de estas estructuras
monstruosas, intentando localizar las más masivos de ellas.
Dado que aproximadamente un quinto de la masa ópticamente
visible de un racimo se encuentra en la forma de un gas
difuso muy caliente, a una temperatura del orden de varias
decenas de millones de grados, estos conglomerados de
galaxias generan una poderosa emisión de rayos-X. Por lo
tanto, son mejor localizados por medio de los satélites de
rayos-X.
Así, para este estudio fundamental, los astrónomos
comenzaron seleccionando objetos candidatos utilizando los
datos del Atlas del Cielo de Rayos-X compilados por la
misión de relevamiento satelital alemana ROSAT. Pero esto
fue solamente el principio, y luego siguió un montón de
trabajo tedioso en la identificación de estos objetos en luz
visible y en la medición de su distancia (es decir, su
desplazamiento al rojo).
La determinación del desplazamiento al rojo se realizó con
las observaciones de varios telescopios del Observatorio ESO
de La Silla en Chile, de 1992 a 1999. Los objetos más
brillantes fueron examinados con los telescopios ESO 1,5 m y
ESO/MPG 2,2 m, mientras que para los objetos más distantes y
tenues se utilizó el telescopio ESO 3,6 m.
Este programa de 12 años de duración es conocido por los
astrónomos como el Relevamiento REFLEX (ROSAT-ESO Flux
Limited X-ray = Flujo Limitado de Rayos-X ROSAT-ESO) de
Racimos. Ha concluido ahora con la publicación de un
catálogo único que detalla las características de los 447
racimos de galaxias más brillantes en rayos-X del cielo
austral. Más de la mitad de ellos fueron descubiertos
durante este relevamiento.
Restringiendo el Contenido de Materia Oscura
Los racimos de galaxias no se encuentran distribuidos
uniformemente en el universo. Por el contrario, tienden a
conglomerarse en estructuras aún más grandes, los
“súper-racimos”. Así, desde estrellas que se reúnen en
galaxias, hasta galaxias que se congregan en racimos, y
racimos que se acumulan en súper-racimos, el cosmos muestra
una estructuración en todas las escalas, desde las más
pequeñas hasta las más grandes. Todo esto es una reliquia de
la muy temprana época formativa del universo, el así llamado
“período inflacionario”. En ese momento, apenas una
minúscula fracción de segundo después del Big Bang, las
diminutas fluctuaciones de densidad fueron ampliadas, y a lo
largo de los siguientes eones, dieron nacimiento a estas
estructuras mucho más grandes.
A causa de la relación entre las primeras fluctuaciones y
las gigantescas estructuras que se observan ahora, el
catálogo único REFLEX (el mayor de su clase) permite a los
astrónomos poner restricciones considerables a los
contenidos del universo, y en particular a la cantidad de
materia oscura que se cree lo integra. Lo que es bastante
interesante, estas restricciones son totalmente
independientes de todos los otros métodos utilizados para
afirmar la existencia de materia oscura, tales como el
estudio de las supernovas muy distantes, o el análisis del
Fondo Cósmico de Microondas. De hecho, el nuevo estudio
REFLEX es altamente complementario de estos otros métodos
antes mencionados.
El equipo REFLEX concluye que la densidad media del universo
se encuentra en el orden de 0,27 a 0,43 veces de la
“densidad crítica”, proporcionando la más fuerte restricción
de este valor hasta la fecha. Cuando se lo combina con los
últimos estudios de las supernovas, el resultado REFLEX
implica que, cualquiera que sea la naturaleza de la energía
oscura, se aproxima mucho a la constante cosmológica de
Einstein.
Un Rompecabezas Gigantesco
El catálogo REFLEX servirá también para otros muchos
propósitos útiles. Con él, los astrónomos serán capaces de
comprender mejor los procesos detallados que contribuyen al
calentamiento del gas en estos racimos. Será también posible
estudiar el efecto del medioambiente del racimo en cada
galaxia individual. Más aún, el catálogo es un buen punto de
comienzo para la búsqueda de lentes gravitatorias gigantes,
en las cuales un racimo actúe como un lente magnificador
enorme que permita efectivamente la observación de los
objetos más tenues y remotos, que de otra forma escapan a la
detección de los telescopios del presente.
Pero, como dice Hans Böhringer: “Quizás la ventaja más
importante de este catálogo es que las propiedades de cada
racimo pueden ser comparadas con la muestra general. Esta es
la meta principal de los relevamientos: la unión de las
piezas de un rompecabezas gigantesco para construir una
vista más grande, donde entonces cada pieza alcance un
significado nuevo y más comprensivo.
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