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Conexión entre la materia
oscura y la energía oscura
Los conceptos de materia y energía oscuras
permanecen todavía en el misterio. Una nueva teoría trata de
unificarlos como dos aspectos de una misma fuerza.
En las últimas décadas, los científicos han descubierto que
hay mucho más en el universo que lo visible a simple vista.
El cosmos parece estar lleno no de uno, sino de dos
constituyentes invisibles: la materia oscura y la energía
oscura, cuya existencia ha sido propuesta solamente sobre la
base de sus efectos gravitatorios sobre la materia y energía
ordinarias.
Ahora, el físico teórico Robert J. Scherrer (izquierda)
ha presentado un modelo que podría disminuir en un 50% el
misterio, al explicar que la materia y energía oscuras son
dos aspectos de una única fuerza desconocida. Ha descrito su
modelo en un artículo titulado “K-Esencia Cinética Pura como
Materia Oscura Unificada”, que ha sido publicado online el
30 de junio de 2004 en Physical Review Letters y que
está disponible online
aquí.
“Una forma de pensar sobre ésto es que el universo está
lleno de un fluido invisible que ejerce presión sobre la
materia ordinaria y modifica la forma en que se expande el
universo”, dice Scherrer, un profesor de física en la
Universidad de Vanderbilt.
Según Scherrer, su modelo es extremadamente simple y evita
los grandes problemas que han caracterizado a los esfuerzos
anteriores de unificar la materia y la energía oscuras.
En la década de 1970, los astrofísicos postularon la
existencia de partículas invisibles llamadas materia oscura
para poder explicar el movimiento de las galaxias. Basados
en estas observaciones, estimaron que en el universo debería
haber 10 veces más materia oscura que materia ordinaria. Una
posible explicación para la materia oscura es que estaba
conformada por un nuevo tipo de partícula denominadas
Partículas Masivas Débilmente Interactivas (WIMPs =
Weakly Interacting Massive Particles), que no emiten luz
y casi no interactúan con la materia ordinaria. Se está
buscando evidencia de estas partículas en varios
experimentos.
Como si ésto no fuera suficiente, en la década de 1990
apareció la energía oscura, que produce una fuerza de
repulsión que parece estar desgarrando el universo. Los
científicos invocaron a la energía oscura para explicar el
sorpresivo descubrimiento de que la tasa en que se expande
el universo no está disminuyendo, como pensaba la mayoría de
los cosmólogos, sino que se está acelerando. De acuerdo con
las últimas estimaciones, la energía oscura compondría el
75% del universo y la materia oscura sería otro 23%, lo que
dejaría a la materia y energía ordinarias con un distintivo
papel minoritario del 2%.
La idea unificadora de Scherrer es una forma exótica de
energía con propiedades bien definidas aunque complicadas,
llamada campo escalar. En este contexto, un campo es una
cantidad física que posee energía y presión que es
diseminada por todo el espacio. Los cosmólogos convocaron
inicialmente a los campos escalares para explicar la
inflación cósmica, un período un poco posterior al Big Bang
cuando parece que el universo sufrió un episodio de hiper-expansión,
inflándose trillones de veces en menos de un segundo.
Específicamente, Scherrer utiliza en su modelo un campo
escalar de segunda generación, conocido como k-esencia. Los
campos de k-esencia han sido propuestos por Paul Steinhardt
de la Universidad de Princeton y otros como una explicación
de la energía oscura., pero Scherrer es el primero en hacer
notar que un tipo simple de campo de k-esencia puede también
producir los efectos atribuidos a la materia oscura.
Los científicos diferencian entre materia oscura y energía
oscura porque parecen comportarse de manera diferente. La
materia oscura parece tener masa y formar acumulaciones
gigantescas. De hecho, los cosmólogos calculan que la
atracción gravitatoria de estas acumulaciones jugaba un
papel principal para que la materia ordinaria formara las
galaxias. Por contraste, la energía oscura parece no tener
masa y distribuirse uniformemente por todo el espacio, donde
actúa como una especie de anti-gravedad, una fuerza
repulsora que está desgarrando el universo.
Los campos de k-esencia pueden cambiar su comportamiento a
través del tiempo. Cuando se investiga un tipo muy simple de
campo de k-esencia en el cual la energía potencial es una
constante, Scherrer descubrió que a medida que el campo
evoluciona, pasa a través de una fase donde puede acumularse
e imitar el efecto de partículas invisibles, seguida por
otra fase en la cual se distribuye uniformemente a través
del espacio y adquiere las características de la energía
oscura.
“El modelo evoluciona naturalmente hacia un estado en el que
parece ser materia oscura durante un tiempo, y luego se
comporta como energía oscura”, dice Scherrer. “Cuando
comprendí ésto, pensé: “Ésto es convincente; veamos que se
puede hacer con ello””.
Cuando examinó el modelo con más detalle, Scherrer encontró
que evita mucho de los problemas que han plagado las teorías
previas que intentan unificar la materia y la energía
oscuras.
El primer modelo de energía oscura fue hecho modificando la
teoría general de la relatividad para incluir en ella un
término llamado “constante cosmológica”. Este fue un término
que Einstein incluyó originalmente para balancear la fuerza
de gravedad y lograr así un universo estático. Pero luego
abandonó alegremente la constante cuando las observaciones
astronómicas evidenciaron que no era necesaria. Los modelos
recientes que re-introducen la constante cosmológica cumplen
un buen trabajo al reproducir los efectos de la energía
oscura pero no explican la materia oscura.
Un intento de unificar la energía y la materia oscuras,
llamado el modelo gaseoso de Chaplygin, está basado en el
trabajo de un físico ruso en la década de 1930. Produce una
etapa inicial parecida a la materia oscura, seguida de una
evolución parecida a la energía oscura, pero tiene problemas
para explicar el proceso de formación galáctica.
La formulación de Scherrer tiene algún parecido con una
teoría unificada que fue propuesta a principios de este año
por Nima Arkani-Hamed y otros colegas en la Universidad de
Harvard, quienes intentaron explicar la materia y la energía
oscura como causadas por el comportamiento de un fluido
invisible y omnipresente que ellos llamaron “condensado
fantasma”.
Aunque el modelo de Scherrer posee varios rasgos positivos,
también presenta algunos problemas. Por un lado, requiere un
“afinado fino” muy extremo para funcionar. El físico también
advierte que serán necesarios más estudios para determinar
si el comportamiento del modelo es consistente con otras
observaciones. Además, no puede explicar el problema de
coincidencia: ¿Por qué vivimos en el único momento en la
historia del universo en que las densidades calculadas para
la materia y la energía oscura son comparables?. Los
científicos tienen sus sospechas sobre ésto, pues sugiere
que hay algo especial en la era presente.
Fuente
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