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Mecánica Lunar
Hace mil millones de años, la Luna estaba mucho más cerca
de la Tierra de lo que lo estará esta noche. Su órbita más
apretada le representaba que sólo requería de 20 días para
recorrer alrededor de nosotros y completar un mes lunar.
Otras cosas también eran notablemente diferentes. Un día de
la Tierra, en aquél entonces sólo tenía 18 horas de
duración. La gente estaría probablemente deseando, “Si tan
sólo tuviera 24 horas al día... “
Bien, no había gente en aquél entonces, pero los habitantes
de esa época, eventualmente obtuvieron su deseo. En los
eones que se sucedieron, la Luna ha estado alejándose. Cada
año se aleja 4 centímetros más en el espacio.
Es una coincidencia de la evolución orbital y de las
especies que nosotros los humanos nos encontremos en este
planeta durante una era en la que podemos trabajar 24/7, si
fuese exigido.
Igualmente por coincidencia, estamos aquí cuando el tamaño
aparente de la Luna en el cielo es igual al del Sol, de modo
que un eclipse solar es posible. Más aún, llegamos
confortablemente después de que el acribillado satélite
comenzó a mostrar sólo una cara a la Tierra,
proporcionándonos esa señal inmutable y sin cambio que
llamamos Luna llena, gobernador cósmico del amor terrestre y
una gran cantidad de ideas locas.
O bien, alguien podría argüir, nada de todo esto es una
coincidencia. Si no fuese por la Luna, algunos dicen, el
amor tal y como lo conocemos nunca habría sucedido y no
estaríamos aquí para contemplar el tesoro que orbita la
Tierra.
La Luna ha tenido efectos dramáticos en nuestro planeta y en
la vida que lo puebla, según creen los investigadores. La
Luna estabiliza la rotación de la Tierra, por ejemplo,
previniendo unos movimientos dramáticos de los polos que de
otra manera alimentarían cambios climáticos y que algunos
científicos piensan que podrían arruinar cualquier
posibilidad de desarrollo de tipo de vida y mucho menos su
evolución.
Y los biólogos especulan que las mareas, generadas
principalmente por la Luna, habrían sido un lugar adecuado
para que se originase la vida. Las criaturas marinas habrían
usado entonces las regiones de marea como lugares de
experimentación para probar la habitabilidad de la tierra y
de ahí una excusa para desarrollar pulmones. En pocas
palabras, nuestros ancestros con agallas podrían haber
utilizado a la Luna como una luz de guía gravitacional para
la primera procreación no acuática.
A ese respecto, la única coincidencia en todo esto es el
hecho de que la Luna llegó a existir alguna vez para
comenzar. Ya que hubo un breve lapso en la historia temprana
de nuestro planeta, como unos 100 millones de años o menos,
cuando no hubo Luna en el cielo.
Hace 4.500 millones de años
La Tierra acaba de ser forjada de los escombros de la
formación de estrellas, ensamblada a partir de polvo que se
convirtió en roca, después grandes masas rocosas que
chocaron y crecieron. Otros planetarios prometedores vagan
por el sistema solar. Los impactos son frecuentes. La escena
es febril.
Una gran roca, alrededor del tamaño de Marte, es condenada.
Se dirige hacia la Tierra, destinada a un impacto
ligeramente descentrado que pondrá a todo lo que aún no se
encuentre girando en un frenesí giratorio.
Al impacto, material del cuerpo que llega y de la nueva
Tierra es lanzado al espacio. Un anillo de escombros orbita
el planeta y un tiempo sorprendentemente corto – alrededor
de un día – comienza a convertirse en un satélite. Le toma a
la Luna entre 1 a 100 años el reunir la mayoría de todos los
desechos hasta formar una bola.
Existen otras teorías de cómo nació la Luna, pero esta es la
más ampliamente aceptada de todas como la más probable.
La Tierra puede o no haber estado girando antes del impacto,
pero ciertamente fue después. Lo que es importante, es que
la mecánica orbital y rotacional de este nuevo sistema
Luna-Tierra fue implantada entonces para siempre. El impacto
impartió un momento angular sobre el sistema, un giro que
nunca podría destruirse según nos indican las leyes de la
física. Curiosamente, las relaciones específicas cambiarían
– dramáticamente – con el tiempo y los movimientos continúan
hoy en día.
La cara del cambio
Durante los últimos 4500 millones de años, la abrumadora
gravedad de la Tierra ha desacelerado la rotación de la Luna
y empujado al satélite más lejos. La causa es compleja,
involucrando a las mareas, las cuales discutiremos más
abajo. Un resultado sorprendente, por ahora, es un juego de
hechos fácilmente observables: A la Luna le toma 29.5 días
realizar una vuelta sobre su eje. Todo el tiempo, por
supuesto, la Luna también está viajando alrededor de la
Tierra. Esta órbita también le toma 29.5 días.
Debido a que los tiempos de rotación y de órbita de la Luna
son los mismos, el satélite siempre muestra la misma cara a
la Tierra. Vemos esa cara porque la luz solar se refleja en
ella (la Luna no emite luz propia).
Sobre la Luna, esto significa que el Sol amanece cada cuatro
semanas aproximadamente. También significa que no hay una
“cara oscura” de la Luna, al menos no para alguien que
hipotéticamente viviese en una villa lunar. La cara de la
Luna que no vemos desde la Tierra, recibe su dosis
correspondiente de luz solar periódicamente, cuando la Luna
está entre la Tierra y el Sol. En esta configuración, a la
Luna se le llama Nueva y no refleja la luz solar hacia
nosotros.
Sin embargo, existió una época cuando los tiempos eran muy
diferentes.
Mareas cambiantes
Se dice que la gravedad es la más débil de todas las fuerzas
fundamentales. Pero un aspecto de ello es muy consecuente:
La gravedad nunca desaparece. Se debilita con la distancia,
pero siempre está en funciones. Este hecho es el principal
generador de las mareas. La cara de la Tierra más cercana a
la Luna siempre es más arrastrada que la otra cara por cerca
de un 6 por ciento.
He, podrían decir, hay dos mareas altas en este planeta en
cualquier momento dado. Cierto, Y un fenómeno aún más
complejo explica esto.
La Luna no sólo va alrededor de la Tierra. En realidad, los
dos objetos orbitan alrededor de un punto medio
gravitacional común denominado baricentro. La masa de cada
objeto y la distancia entre ellos indica que este baricentro
está dentro de la Tierra, cerca de tres cuartas partes del
camino desde el centro.
Así que figurémonos esto: El centro de la Tierra orbita
realmente alrededor de este baricentro una vez al mes. El
efecto de esto es muy importante. Piensen, por un segundo,
en una nave espacial orbitando a la Tierra. Sus astronautas
experimentan una gravedad cero. Esto no es porque no haya
gravedad allá arriba. Es porque la nave y sus ocupantes
están constantemente cayendo hacia la Tierra mientras que
también se mueven de lado alrededor del planeta. Esto
establece una caída libre perpetua, o cero-g.
Al igual que la nave en órbita, el centro de la Tierra se
encuentra en una caída libre alrededor del baricentro del
sistema Tierra-Luna.
He aquí el quid: En la cara de la Tierra opuesta a la Luna,
la fuerza de la gravedad de la Luna es menor que en el
centro de la Tierra, debido a su gran distancia. Puede
realmente pensarse como una fuerza negativa, en esencia,
arrastrando al agua lejos de la Luna y lejos de la
superficie de la Tierra – una segunda marea alta.
Nuestro planeta gira bajo estas constantes mareas
cambiantes, que es por lo que las mareas altas y bajas están
siempre en movimiento, subiendo y bajando según los
observadores que están en las playas.
El Sol, de igual manera, tiene efectos de marea sobre la
Tierra, pero debido a su gran distancia sólo es responsable
de alrededor de un tercio del rango en las mareas. Cuando la
Tierra, Luna y Sol se encuentran alineados (en Luna llena o
nueva), las mareas pueden ser fuera de lo común, tanto en su
nivel alto como en el bajo. Cuando la Luna se encuentra a un
ángulo de 90 grados con respecto al Sol en nuestro cielo
(cuarto creciente o cuarto menguante) las mareas tienden a
ser más suaves.
Efecto sobre las órbitas
Anteriormente, dijimos que las mareas se encuentra en la
raíz de las alteraciones en todo el sistema orbital completo
Tierra-Luna. He aquí como: La Tierra gira una vez al día,
mientras que la Luna viaja alrededor del planeta a un paso
más lento, una vez al mes. De manera que el planeta siempre
está tratando de arrastrar las mareas y tiene algo de éxito.
.
Las moles de mareas altas son arrastradas justo frente a una
línea imaginaria que conecta los centros de la Tierra y de
la Luna. Podría parecer asombroso pero una masa terrestre de
agua tiene suficiente masa para arrastrar a la Luna desde
otro ángulo. El efecto es el de empujar constantemente a la
Luna hacia una órbita mayor, lo cual explica porque se está
alejando de nosotros.
La Luna, mientras tanto, estira a la contra las fuerzas de
la marea. Así el agua, justo donde se encuentra con el suelo
del océano, se frota contra la Tierra. Esto reduce la
velocidad del planeta, explicando porque las 24 horas de un
día, en lugar de las 18 de hace unos mil millones de años.
Finalmente, necesitamos traer a colación otro factor que
ayudó a todas estas dinámicas opuestas a que alcanzasen
otros arreglos:
Más que sólo agua es llevado por las mareas. La propia
corteza de la Tierra se alarga también. Y la gravedad
terrestre levanta mareas sobre la Luna, alzando
relativamente pequeños bultos en ese aparentemente sólido
satélite. (Similarmente, la gravedad de Júpiter alza mareas
sobre sus heladas lunas en la frígida región exterior de
nuestro sistema solar, estirando algunas de manera tan
dramática que la acción genera suficiente calor para
mantener océanos líquidos bajo las cortezas congeladas,
según creen los científicos).
De regreso a nuestra Luna: El continuo empuje sobre las
protuberancias lunares redujo la rotación Lunar con el
tiempo. Cuando la rotación había disminuido al punto de
igualar el tiempo que le tomaba a la Luna el ir alrededor de
la Tierra, las protuberancias lunares se alinearon con
nuestro planeta y la disminución cesó. En esos momentos, una
cara de la Luna se quedó por siempre fija hacia nosotros.
Un momento en el tiempo
Las cosas continúan cambiando, por supuesto.
La rotación de la Tierra aún está disminuyendo – nuestros
días se están volviendo más y más largos. Eventualmente, las
protuberancias de nuestro planeta por las mareas se formarán
a lo largo de esa línea imaginaria que corre a través de los
centros de tanto la Tierra como la Luna y nuestro cambio
rotacional planetario muy probablemente cesará. El día
terrestre tendrá un mes de duración. Cuando esto suceda,
miles de millones de años a partir de ahora, el mes
terrestre será más largo – alrededor de 40 de nuestros
actuales días – porque durante todo este tiempo la Luna
continuará alejándose.
En esta imagen del fututo, cualquier colonizador lunar vería
entonces sólo una cara de la Tierra. Pueden imaginarse este
planteamiento alargando su brazo y mirando hacia su palma.
Ahora dele vuelta alrededor. Su cara y su palma se verán
directamente todo el tiempo. Si los Estados Unidos quedan en
la parte de atrás de su cabeza, bueno, imagínese lo que la
gente ahí no vería.
El resultado: Un día, para sus descendientes, si sobreviven
a un Sol hinchado y otros peligros humanos y cósmicos,
durará al menos 960 horas para trabajar en cada día. Algunas
noches, la mitad del mundo será capaz de fijar su mirada a
la Luna llena en lo que parecerán días y días. Imagínense la
cantidad de locuras que tendrán tiempo de imaginarse, la
extraña tradición que podrán conjurar.
Una nota acerca de este artículo: La complejas
dinámicas de la marea son explicadas frecuentemente de una
manera incorrecta. Este artículo se debe a varias
conversaciones con astrónomos a través de varios años y a
muchos artículos científicos y libros. En particular, un
libro demostró ser de gran valor : "Bad Astronomy" (Wiley &
Sons, 2002). Su autor, Philip Plait, excava más exactamente
dentro de la ciencia de esto, a la vez que lo explica de una
manera más sensible y sencilla de lo que lo haya hecho
ningún otro autor. -- RRB
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