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Antiguos Secretos de la
Tierra
Toneladas de rocas y polvo que salieron hace mucho tiempo de
la Tierra sacudidas por impactos de asteroides, yacen ahora
sobre la superficie lunar, y podrían contener secretos
relacionados con el principio de la historia de nuestro
planeta y con el origen de la vida.
John Armstrong ve la Luna como el “ático” de la Tierra, y
cree que deberíamos volver y traer alguno de los valiosos
objetos allí depositados. En su opinión, y la de otros
astrónomos, la información no se encuentra disponible en
ningún otro lugar.
Armstrong, de la Universidad de Washington en Seattle,
dirigió un nuevo estudio que concluye que la Luna debería
estar sembrada de escombros terrestres - aproximadamente
11.000 libras (casi 5 toneladas) por cada milla cuadrada,
enterrados a pocas pulgadas de profundidad. Según declaró a
SPACE.com, recuperar parte de estos escombros sería la forma
más rápida y barata de aprender algo más sobre el sistema
solar.
“Hablamos del hallazgo del material más antiguo de la
Tierra,” explico Armstrong. “Las muestras de la Tierra de
hace entre 3.000 y 4.000 millones de años podrían arrojar
muchos datos sobre la creación de la atmósfera, el grado de
similitud entre la corteza y la superficie, y posiblemente
incluso acerca del momento en que empezó a desarrollarse la
vida”.
También podría haber rocas de Venus sobre la Luna, sostiene
Armstrong y sus colegas: Llyd Wells de la Universidad de
Washington y Guillermo González de la Universidad del Estado
de Iowa. Jamás se ha encontrado roca alguna de Venus, y es
improbable que alguna vez se puedan recuperar de su
superficie dorada. La recuperación de estas en la luna
probablemente aportaría información importante sobre Venus,
dicen los astrónomos.
Un artículo que detalla el estudio será publicado, a finales
de este mismo año, en el diario Icarus.
El fuerte bombardeo posterior
Nadie ha puesto el pie sobre la Luna desde 1972, el final de
una era de exploración en la cual los astronautas del Apolo
recuperaron 842 libras (382 Kilogramos) de materia de la
superficie lunar.
A diferencia de la Tierra, una de las cosas más importantes
que hemos aprendido del polvo y las rocas lunares es que
esta materia superficial es increíblemente vieja; un
registro de lo que pasaba en este punto del sistema solar
hace aproximadamente 4 mil millones de años, solamente cien
millones de años después de la formación del sistema solar.
La superficie de la Tierra se “recicla” continuamente,
plegada profundamente hacia el interior del planeta por
causa de las mismas fuerzas que generan los terremotos y los
volcanes. La luna, por otro lado, prácticamente no tiene
actividad tectónica.
Los científicos ya conocen rocas de Marte arrojadas al
espacio que han terminado sobre la Tierra, ya que han
encontrado algunas.
Sin embargo, pocos investigadores han examinado seriamente,
siguiendo un patrón, las rocas terrestres encontrada en la
Luna. Armstrong y sus colegas llegaron a la conclusión que
este desplazamiento del material debió ocurrir, a un ritmo
frenético, hasta hace aproximadamente 3.800 millones de
años, cuando un periodo llamado “intenso bombardeo
posterior” llego a su fin. Ningún material de esta clase ha
sido identificado, no se sabe ni el alcance ni el momento
exacto de este “bombardeo” con certeza.
La mayor parte de las rocas terrestres que salieron hacia la
Luna probablemente sería polvo, pues habrían sido
pulverizadas por el impacto inicial. “No obstante, existe la
posibilidad de que rocas más grandes sobrevivieran al
viaje”, dijo Armstrong.
Una misión cuyo fin fuera recolectar este material sería
arriesgada.
Un robot podría examinar el polvo lunar y analizar su
composición química, a la caza de materia diluida apenas en
siete partes por millón. Como la Luna es sobretodo seca, el
robot buscaría minerales acuíferos. También los asteroides
que han golpeado la Luna, podrían haberla sembrado con
material de alto contenido en agua y metal, por lo que
entonces el robot tendría que buscar material acuoso bajo en
metales – y posiblemente originario de la Tierra.
Armstrong dijo que encontrar rocas terrestres más grandes
sobre la Luna sería más complicado y probablemente
requeriría el envió de personas.
Regreso a la Luna
Los investigadores saben que el regreso a la Luna es algo
difícil de “vender” estos días.
“De hecho, frecuentemente se sostiene que ya hemos
conquistado la Luna,” indica Armstrong. Sin embargo, la
ciencia no era el objetivo principal de la misión Apolo, y
aún tenemos mucho que aprender.
En su opinión, la ciencia planetaria está basada en el
conocimiento adquirido de las misiones Apolo.
“Este [nuevo estudio] nos da una razón convincente para
volver: contemplar la Luna como una ventana abierta a los
primeros tiempos de la Tierra”, dijo él. “Pero ir a la Luna
es el modo más rápido y barato de aprender más sobre nuestro
sistema solar”.
Encontrar material sobre la Luna originario de la Tierra
también verificaría toda la premisa del nuevo estudio, dijo
Armstrong. Esto permitiría que los investigadores datasen
con exactitud el período del “bombardeo”, durante el cual se
sospecha que habrían llegado las rocas allí en primer lugar.
Kevin Zahnle, un científico del Centro de Investigación Ames
de la NASA que no estuvo implicado en el estudio, coincide
en que podría haber material terrestre sobre la superficie
lunar.
“Ellas [las rocas] pueden decirnos algo sobre la presencia o
ausencia de continentes [en la Tierra] hace 4 mil millones
de años”, dijo Zahnle. “Hay una pequeña posibilidad de que
se pueda encontrar una roca que muestre inequívocamente que
había vida sobre la Tierra hace 4 mil millones de años”.
Actualmente los científicos están discutiendo cuando empezó
la vida. El intervalo de tiempo más comúnmente aceptado,
basado en razonables evidencias sólidas, es de 3.800
millones de años. Algunos científicos discuten sobre si la
vida es tan antigua, mientras que otros piensan que empezó
antes. La respuesta guarda relación con las perspectivas de
que la vida se haya originado en otros planetas.
La cámara acorazada
Zahnle dijo que otra investigación a partir de una nueva
misión lunar seria potencialmente provechosa y debería
comenzar con un examen de las muestras lunares guardadas en
la cámara acorazada del Centro Espacial Johnson en Houston.
Más de 2.400 pedazos de la Luna, con tamaños comprendidos
entre el de un grano de arena y el de una pelota de
baloncesto, están secuestrados allí. Otros científicos han
propuesto este trabajo, dijo Zahnle, pero todas sus
propuestas han sido rechazadas.
Armstrong y sus colegas buscan también el acceso a la cámara
acorazada, pero no han tenido ninguna suerte. Mientras
tanto, han obtenido de otro investigador varios gramos de
partículas lunares.
“Esto nos da miles, si no millones, de granos para comprobar
algunas de nuestras ideas sobre como emprender la búsqueda
de esta material”, dijo Armstrong. No tengo esperanzas de
encontrar material de la Tierra en esa muestra, pero esto
nos da algo para poner a punto nuestras técnicas.
En última instancia, Zahnle dijo, “la información profunda”
sobre el pasado de la Tierra que se podría averiguar
rebuscando por el “ático” de la Tierra, “es probablemente
imposible de obtener mediante cualquier otro modo”, que no
sea ir a la Luna. “No solo es que la Luna sea un buen lugar
para buscarla. Es más bien que es el único lugar donde
buscarla”.
Fuente
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