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Nueva teoría sobre el
Sistema Solar
Una nueva teoría sobre el nacimiento del
Sistema Solar podría explicar algunas de sus peculiaridades
En contra de la creencia tradicional de que el Sistema Solar
se formó, relativamente aislado, en un rincón oscuro de una
nube interestelar, un grupo de astrónomos acaba de publicar
en la revista 'Science', un reciente estudio según el cual
nuestro sistema fue el producto de un violento ambiente
nebular
En contra de la creencia tradicional de que el Sistema Solar
se formó, relativamente aislado, en un rincón oscuro de una
nube interestelar, un grupo de astrónomos acaba de publicar
en la revista 'Science', un reciente estudio según el cual
nuestro sistema fue el producto de un violento ambiente
nebular, un derivado de la reacción provocada por intensas
radiaciones ultravioletas y potentes explosiones, que suelen
dar vida a las estrellas más masivas y luminosas.
La nueva teoría ha sido elaborada por un grupo de astrónomos
de la Universidad Estatal de Arizona (EEUU), que se basan en
recientes descubrimientos y observaciones astronómicas, así
como análisis químicos de restos de meteoritos.
El nuevo escenario en el que se ubica el nacimiento del
Sistema Solar no se parece al que hasta ahora se había
descrito en la mayoría de los estudios científicos sobre su
origen. En general, según los investigadores, hay dos
ambientes distintos en los que se pueden formar estrellas de
baja masa, como nuestro Sol. En uno de ellos, se produce un
proceso lento, en el que una nube molecular se va colapsando
poco a poco, sin perturbaciones, creando una por una a las
estrellas.
El otro tipo de ambiente es radicalmente diferente. En este
último caso se forman regiones más masivas que dan lugar a
la creación no solo de estrellas de baja masa sino también a
estrellas muy masivas y luminosas. Estas últimas regiones
son muy distintas, porque una vez que se forma una estrella
muy masiva, ésta comienza a lanzar grandes cantidades de
energía que, a su vez cambian completamente la forma en la
que se crean otras estrellas, como el Sol, en el ambiente
que las rodea. La observación de que nuestro Sistema Solar
se formó en este último tipo de ambiente, más agitado, ha
partido del reciente descubrimiento de meteoritos con
patrones de isótopos que tan solo pueden haber sido
ocasionados por la degradación radioactiva del hierro-60, un
isótopo inestable que tan solo tiene una media vida de
apenas un millón y medio de años.
Según aseguran los astrónomos, muchos aspectos del Sistema
Solar dan sentido al nuevo argumento, que podría explicar,
por ejemplo, porqué la parte exterior del Sistema Solar -el
llamado Cinturón de Kuiper- marca un límite tan abrupto.
Además, la radiación ultravioleta podría explicar efectos
intrigantes como las anormalidades en las concentraciones de
isótopos de oxígeno en los meteoritos. Los científicos se
atreven a afirmar que la cantidad de material radiactivo
inducido sobre el joven Sistema Solar por una supernova en
los inicios de su formación podría haber influenciado
profundamente en la habitabilidad de la Tierra. Incluso
aventuran que la vida en la Tierra debe su existencia a una
estrella masiva de ese tipo que provocó la formación del
Sol.
Esta visión del nacimiento cósmico del sistema Solar podría
tener profundas implicaciones para entender no sólo el
porqué del tamaño y la forma del Sistema Solar, sino también
la formación y el desarrollo de vida en la Tierra.
La nueva teoría será muy valiosa para buscar vida en otras
partes del Universo, porque para saber en qué medida se
parecen los diferentes planetas a la Tierra habrá que saber
primero qué condiciones hicieron posible que se formaran
planetas como éste.
Enlace:
http://cultura.terra.es/cac/articulo/html/cac3009.htm
Fuente
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