Un viejo rival de la máquina de vapor regresa con nuevos
bríos, poniendo la mira en el espacio.
Algún día, unas poderosas ondas sonoras podrían impulsar a
las naves espaciales hasta los confines del sistema solar.
Al menos, es lo que dicen algunos ingenieros que han
desarrollado un nuevo tipo de motor acústico.
Las actuales espacionaves de largo alcance, como la sonda
europeo-norteamericana Cassini que se encuentra en estos
momentos en órbita alrededor de Saturno, viajan hasta una
distancia demasiado grande del Sol como para utilizar
energía solar, así que transportan bloques de plutonio para
alimentar a sus motores. A medida que el plutonio radiactivo
se desintegra, genera calor que produce una corriente
eléctrica entre dos tipos diferentes de metal.
Este sistema no tiene partes móviles, lo que representa una
ventaja pues éstas pueden fallar. Pero los bloques son
grandes, pesados, y difíciles de producir. Y lo que es peor,
estos motores poseen una eficiencia de apenas el 7 por
ciento.
Es por éso que la NASA está financiando la investigación en
los motores Stirling, que utilizan las diferencias de
temperatura entre reservorios de gas para generar
electricidad. Los motores Stirling convencionales son una
vieja tecnología inventada en 1816 como una alternativa más
segura para los motores a vapor.
Un asunto de confiabilidad
Los modernos motores Stirling desarrollados por la NASA
ostentan eficiencias de entre el 25 y el 30 por ciento. Por
lo tanto, si se los utilizara en naves como la Cassini,
requerirían una cantidad menor de bloques de plutonio. Pero
existe todavía un problema de confiabilidad, ya que utilizan
dos pistones: uno para mover el gas hacia adelante y hacia
atrás, y otro para extraer la electricidad.
Ahora, un equipo de ingenieros del Laboratorio Nacional de
Los Álamos en Nuevo México y de la firma Northrop Grumman
Space Technology de Redondo Beach, California, han
construido un motor Stirling con solamente un pistón.
“Es mucho más confiable, y más fácil de construir en escalas
muy grandes”, dice el miembro del equipo Mike Petach de
Northrop Grumman.
El motor consiste en un tubo de 30 centímetros de largo
lleno de helio y de unas aproximadamente mil pantallas
metálicas espaciadas muy apretadamente. El plutonio que se
desintegra calienta uno de los extremos del tubo hasta unos
650ºC, haciendo que el gas a su alrededor se expanda. El gas
transfiere su calor a la pantalla más cercana, y se vuelve a
contraer. El proceso se repite en un efecto dominó a todo lo
largo del tubo.
Estallidos ensordecedores
El gas, al contraerse y expandirse, produce ondas sonoras
(un rugido ensordecedor) que oscilan a una frecuencia de 120
hertz e impulsan a un pistón, generando así electricidad.
“Dentro del motor, la presión acústica es lo suficientemente
grande como para romper los oídos”, dijo Petach. “Es más
fuerte que un trueno”.
Agrega que el sonido no escapa del motor, así que el aparato
podría ser utilizado para producir electricidad en los
submarinos, que deben deslizarse sin ser detectados debajo
de la superficie del océano.
El miembro del equipo Scott Backhaus de Los Álamos ha
trabajado durante años en las aplicaciones de enfriamiento
del motor acústico, tales como la licuefacción del gas
natural. Pero el nuevo laboratorio es el primero en general
electricidad.
Su modelo funciona con una eficiencia del 18% (más del doble
de la que ostentan los motores espaciales actuales), pero
Petach dice que en un plazo de dos años podría hacerse que
el motor pueda alcanzar el 25% que tienen los motores
Stirling de dos pistones.
Una eficiencia mayor “ahorra peso y permite misiones más
prolongadas”, agrega.
Fuente