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Nuevo planeta extrasolar
Los nuevos planetas pueden aparecer casi en cualquier
lado. Y ya estamos a punto de fotografiarlos directamente.
En un análisis preliminar de nuevos datos, los astrónomos
dicen que pueden haber fotografiado por primera vez un
planeta de fuera de nuestro sistema solar utilizando un
ingenioso nuevo método para distinguir objetos tenues de la
luz de una estrella.
Los investigadores son muy cautos como para reclamar ya su
descubrimiento. El débil punto de luz, capturado por el
Telescopio Espacial Hubble (HST = Hubble Space Telescope),
podría ser también una estrella que esté en el fondo, o una
galaxia muy distante, y requiere observaciones posteriores
para poder ser confirmado.
Los científicos dicen, sin embargo, que hay una gran
probabilidad de que el objeto sea un planeta. Si así fuera,
no se parecería a nada de lo que existe en nuestro sistema
solar.
El posible planeta es enorme, algo así como 10 veces más
masivo que Júpiter. Orbita una estrella enana blanca, la que
es dramáticamente diferente a nuestro Sol. Las enanas
blancas son los cadáveres consumidos de antiguas estrellas
masivas.
Tres Candidatos
El objeto es uno de los tres candidatos a planeta que se
hallaron en un nuevo estudio alrededor de las enanas blancas
que se encuentren a unos entre 30 y 55 años luz de
distancia. Los otros dos candidatos parecen ser aún más
masivos, aproximadamente entre 15 a 10 veces la masa de
Júpiter. Éso podría ponerlos en el límite entre los planetas
masivos y las estrellas fallidas conocidas como”enanas
marrones”. Los pares y los tripletes de estrellas son
comunes, así que los astrónomos no estarían sorprendidos de
encontrar una enana marrón orbitando alrededor de una enana
blanca.
Cada uno de los nuevos objetos detectados y sus
correspondientes enanas blancas están separados por una
distancia mayor que la de Neptuno al Sol.
“Todo ésto depende de si lo que estamos viendo son objetos
de fondo o no”, dijo en una entrevista el estudiante
graduado John Debes de la Universidad de Penn State. “Si no
lo son, hay una gran probabilidad de que al menos uno de
ellos sea un planeta”.
Se podría obtener una respuesta firme a fines de este año,
cuando sea tomada una fotografía más de cada candidato, la
que podría mostrar si se mueve por el cielo junto con la que
se presume sea su estrella primaria, en lugar de moverse a
una velocidad diferente que revelaría si es otra estrella o
galaxia que está más distante, en el fondo.
Desde 1995, los científicos han estado detectando planetas
alrededor de otras estrellas. Hasta el momento se han
identificado más de 120. Pero la mayoría de ellos han sido
localizados indirectamente, al notar un balanceo inducido
gravitatoriamente en su estrella primaria. No se ha
fotografiado directamente a ningún planeta extrasolar, y
muchos investigadores dicen que la primera imagen podría no
obtenerse hasta que sea lanzada la próxima generación de
observatorios espaciales.
Sin embargo, varios grupos están trabajando en formas
creativas de lograr imágenes de planetas extrasolares desde
los actuales telescopios con base en tierra y/o en el
espacio.
El reto es detectar un planeta que por su propia naturaleza
es pequeño y oscuro, comparado con la sobrecogedora luz de
la estrella que orbita.
Técnica difícil
Dado este obstáculo, Debes y sus colegas, el profesor Steinn
Sigurdsson de la Universidad de Penn State y el investigador
Bruce Woodgate de la NASA, inspeccionaron siete enanas
blancas. Son más masivas que las estrellas tipo Sol pero
mucho menos luminosas. Las tres enanas blancas con
candidatos a planeta tienen entre 1.000 y 3.000 millones de
años de edad.
Las observaciones se realizaron con la cámara infrarroja
NICMOS del Hubble. La luz infrarroja proveniente de los
presuntos planetas no es luz reflejada de sus estrellas
centrales, sino que representa el calor emitido por los
gigantescos mundos.
Las sutiles detecciones implicaban el uso de un truco
desarrollado por otros investigadores. Luego de tomar la
primera fotografía de una enana blanca y de sus alrededores,
el Hubble era corrido un poco en espacio y se tomaba una
segunda fotografía. Al comparar las imágenes, la luz
difundida creada por las imperfecciones del instrumento
puede ser quitada, según explicó Debes. De ese modo, se
puede reducir aún más la estrella, hasta que sea casi una
fuente puntual. Los objetos cercanos que permanezcan como
puntos de luz emergerán entonces como oscuros compañeros
orbitadores o como
objetos del fondo estelar.
Un análisis de estas tenues fuentes descansa entonces en las
predicciones de otros teóricos acerca de cuánta radiación
infrarroja debería provenir de planetas con cierta masa.
Debes presentó sus resultados preliminares en un encuentro
de astrónomos en el Instituto de Ciencia del Telescopio
Espacial, quien es el operador del Hubble para la NASA.
Por ahora, Cautela
“Quedan todavía incertidumbres significativas” en los
modelos en los que hay que basarse para predecir las
características de los planetas, dice Debes cautamente. Pero
un tiempo adicional de telescopio le quitará todo el
misterio. “La buena noticia es que podremos hacer estas
observaciones siguientes en un plazo de tres a seis meses, y
entonces estaremos seguros”.
Uno de los tres candidatos es lo suficientemente brillante
como para ser re-fotografiado desde tierra. Los otros dos
requerirán una investigación adicional del Hubble. Debes
está en proceso de solicitar tiempo del telescopio.
Las enanas blancas no presentan condiciones favorables para
mundos hospitalarios. Pero el aprendizaje sobre los mundos
que las rodean debería ayudar a los investigadores para
mejorar sus teorías sobre la formación de planetas, dijo
Debes, al expandir o contraer las condiciones ambientales
necesarias para el nacimiento de planetas de varias clases.
Podría sonar extraño hablar de planetas que giran alrededor
de enanas blancas, pero otros planetas han sido encontrados
en lugares aún más extraños.
Trabajos previos realizados por Sigurdsson sugieren que un
planeta gigante fue aparentemente capturado en una órbita
alrededor de una enana blanca y de una estrella neutrónica,
habiéndose formado hace unos 12.700 millones de años, cuando
el universo aún estaba en su infancia. Y otro grupo de
investigación distinto, determinó el año pasado que tres
mundos comparables en tamaño a la Tierra orbitaban una
velozmente rotatoria estrella neutrónica.
Debes y Sigurdsson crearon también previamente un modelo de
computadora para explicar el polvo que se encontró alrededor
de otra enana blanca, utilizando a los cometas como fuente
de polvo. Los cometas, teorizaron, eran lanzados
gravitatoriamente hacia la estrella por hipotéticos
planetas, y entonces los cometas se despedazaban creando el
polvo. Esa idea motivó la actual búsqueda planetaria.
A los investigadores les gustaría expandir la búsqueda de
planetas hacia otras enanas blancas durante los años
próximos. Debes dijo que únicamente serán prácticas las
observaciones realizadas con el Hubble.
Fuente
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