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Receta para salvar la Tierra
Durante mucho tiempo y hasta ahora, Los terrícolas han
estado amenazando con “mover cielo y Tierra” para conseguir
esto o lograr lo otro. Los políticos prometen hacerlo cada
vez que llegan las elecciones. Las mamás parecen lograrlo,
al menos metafóricamente, cada día. Ahora un grupo de
científicos dice que podría llegar hacerse de verdad.
Bueno, el cielo deberá permanecer en su sitio, pero con la
tecnología existente, algunos planes avanzados y un poquito
de energía orbital (cortesía de un asteroide redirigido), la
distancia entre la Tierra y el Sol podría incrementarse un
50% en solo unos pocos miles de millones de años.
Es un proyecto que podría salvar el planeta, al menos
temporalmente. Porque si la Tierra permanece en su órbita
actual, seremos aniquilados.
Muerte caliente
Tan seguro como que el Sol sale cada mañana, está programado
para morir. Los expertos le dan unos 7.000 millones de años
más; para entonces se habrá convertido en una hinchada
gigante roja. Como su nombre indica, una gigante roja es una
estrella expandida en proporciones colosales. La Tierra será
engullida por la luz y el calor, después se vaporizará.
Pero bastante antes de que eso suceda, las cosas se volverán
realmente desagradables. En apenas 1.000 millones de años el
Sol será un 11% más brillante que ahora, dicen los
científicos, convirtiendo a la Tierra en un invernadero
inhóspito. En 3.500 millones de años, el Sol sería un 40%
más brillante de lo que lo es hoy.
Con nuestra muerte tan clara en el horizonte cósmico, los
astrofísicos Fred Adams, de la Universidad de Michigan, y
Gregory Laughlin de la NASA, han estado cavilando estos
últimos años acerca del modo de salvar el planeta mediante
la interacción gravitatoria con un astro errante. Simularon
mediante ordenador posibles encuentros, dentro de los
próximos 3.500 millones de años; y el año pasado concluyeron
que las posibilidades de que la Tierra sea completamente
expulsada del sistema solar son de 1 entre 100.000.
Muy bajas probabilidades. Y la vida en el congelador del
espacio profundo no sería precisamente un picnic veraniego.
De modo que Adams y Laughlin, junto a Don Korycansky de la
Universidad de California, Santa Cruz, empezaron a discutir
y a considerar el modo en que una intervención humana
podría, a largo plazo, mover a la Tierra hacia una órbita
más adecuada; una que pudiese expandirse gradualmente a
medida que el sol envejece.
Su idea, que se desarrolló partiendo de la interacción con
un astro, redirigiendo una roca espacial gigante para salvar
la Tierra, será publicada en una próxima edición de la
revista: Astrophysics and Space Science..
Solo una idea
“Este no es un problema urgente”, remarca Adams, añadiento
que los investigadores simplemente querían probar (sobre el
papel) que dicho proyecto era posible. “Y en ningún modo
estamos abogando por actuaciones políticas”.
Llamémoslo recreación matemática.
Después de haber trabajado durante años y tras determinar el
destino del universo completo (con resultados publicados en
el libro de 1999, Las Cinco Edades del Universo: Dentro
de la Física de la Eternidad) los investigadores
emplearon dos semanas diseñando nuestra fuga porque, según
Adams, los científicos y los periodistas no paraban de
preguntar “¿Qué pasa con la Tierra? ¿No hay vía de escape
para ella?”
Comezaron simulando el encuentro con un meteorito de 62
millas (100 Kilómetros) de largo, aproximadamente seis veces
mayor que el que se cree que causó la extinción de los
dinosaurios hace 65 millones de años. El sistema solar posee
varios objetos como este (principalmente en el Cinturón de
Asteroides que hay entre Marte y Júpiter, y también más
lejos, en el Cinturón de Kuiper. El truco es hallar uno que
se dirija hacia nosotros, luego emplear una pequeña cantidad
de energía para guiarlo, como a una nave espacial, siguiendo
un nuevo curso a través de nuestro sistema solar.
He aquí lo que hay que hacer:
· Emplear una nave espacial guiada por humanos o robots,
unir retrocohetes – como los que se usan para maniobrar las
naves espaciales – a la roca. Alterar su trayectoria de modo
que pase cerca de la Tierra. El planeta entonces roba algo
de la energía orbital del asteroide y la emplea para moverse
a una órbita ligeramente más alejada del sol. (La NASA
emplea una técnica similar para acelerar sus sondas
espaciales, para lo cual las envía alrededor de algún
planeta de modo que el tirón gravitatorio de éste impulse al
vehículo en una nueva trayectoria y a mayor velocidad).
· Enviar al cometa o asteroide de vuelta a Júpiter y Saturno
para que los circunde, donde recargará su energía orbital
robándosela a los planetas gigantes. (En efecto, la Tierra,
en última instancia, conseguiría su incremento orbital de
Júpiter y Saturno). Hacer seguir a la roca en una órbita
larga y elíptica que la haga salir de allí – 325 veces la
distancia de la Tierra al Sol.
· Traer a la roca de vuelta a la Tierra cada 6.000 años mas
o menos, y cada vez que esto suceda el planeta se alejará
hacia el exterior unas pocas millas más. El objetivo: Una
retirada total de varios millones de millas.
¿De verdad se puede hacer esto?
El Dr. Benny J. Peiser cree que si. Un investigador de la
Universidad John Moores de Liverpool, llamado Peiser estudia
las diversas formas en que el cosmos puede hacer pedazos o
destrozar nuestro planeta. Empleó un montón de tiempo
pensando en la forma de mantener alejados de la Tierra a los
asteroides y cometas.
Peiser cree que el trabajo de Adams y sus colegas es
factible y relevante, pero solo si logramos sobrevivir
durante el próximo par de siglos.
“A corto plazo”, dijo Peiser, “solo tenemos un problema
cósmico del que preocuparnos: Si la humanidad durará, o no,
tanto tiempo”.
Peiser habla del ataque por sorpresa de un cometa o
asteroide que pueda llevar a la Tierra a una nueva Edad del
Hielo, o a algo peor aún. Investigadores de todo el mundo
inspeccionan el catálogo de miles de asteroides que merodean
por las cercanías, circundando al sol en órbitas extrañas
que de repente pueden acercarles peligrosamente a la Tierra.
“Pero una vez que hayamos solucionado ese problema, y tengo
confianza en que vamos camino de lograrlo”, añade, “podremos
centrarnos en los extravagantes intentos por evitar que se
extinga la vida en nuestro planeta”.
No son castillos en el aire
La mayor parte de la tecnología necesaria para desviar un
asteroide ya está disponible, comentan Adams y otros
colegas. Y para variar la órbita terrestre, tenemos unos
pocos millones de años por delante para desarrollarla. “No
es algo del tipo castillos en el aire”, comenta en una
entrevista telefónica. “Lo único que hay que hacer es
expulsar a la Tierra hacia el borde del sistema solar”.
Pero eso requiere de una planificación y ejecución precisa,
y hay algunos efectos laterales probables.
Por citar uno, podríamos perder inadvertidamente nuestra
Luna. Y eventualmente, tendríamos que mover también a Marte
para dejar espacio libre en nuestra huída. Finalmente, el
proyecto traería una roca potencialmente peligrosa que
pasaría a un pelo de la Tierra en cada pase – a apenas
10.000 millas (16.000 Kms.). Eso es un “afeitado” que
hubiera puesto los pelos de punta a la calva de Bruce
Willis.
“Hay que hacer los cálculos con mucha precisión y cambiar la
órbita del asteroide con mucho cuidado”, advierte Adams.
“Porque si nos equivocamos, haríamos chocar al asteroide
contra la Tierra, y volveríamos a matar de nuevo a los
dinosaurios”.
Si, esos seríamos nosotros.
Fuente
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