A pesar de las negativas de los gobiernos y de las
grandes compañías, comienzan a verse claramente las
consecuencias del cambio climático.
ANCHORAGE, Alaska – Cualquiera que dude de la
gravedad del calentamiento global debería preguntar a
los ancianos esquimales indios y aleutianos de Alaska
sobre los cambios dramáticos que han sufrido su tierra y
los animales de los cuales dependen.
Los líderes nativos dicen que el salmón está volviéndose
cada vez más susceptible a los parásitos de aguas
cálidas y sufren lesiones y de un comportamiento
extraño. La carne de los salmones y de los alces tiene
un sabor raro, y el tuétano de los huesos de alce se ha
vuelto extrañamente mucoso, según dicen.
La capa de hielo está desapareciendo, haciendo que la
comida sea escasa para los animales marinos y causando
dificultades a los nativos que los cazan. Se teme que
los osos polares, para nombrar una especie, puedan
desaparecer del hemisferio norte para mediados de este
siglo.
Los árboles y los arbustos se trasladan hacia el norte,
donde alguna vez estuvo la tundra. Lo mismo sucede con
los castores, que están construyendo presas en nuevos
ríos y lagos, en detrimento de la calidad del agua y,
posiblemente, de los huevos de los salmones.
Sin embargo, y a pesar de la frustración de los nativos
de Alaska, muchos políticos de los 48 estados de los
EE.UU. que están más al sur, niegan que esté ocurriendo
un calentamiento global o que un clima más cálido pueda
causar problemas.
“Obviamente, no viven en el ártico”, dice Patricia
Cochran, directora ejecutiva de la Comisión Nativa de
Ciencia de Alaska. La comisión, con base en Anchorage, y
financiada por la Fundación Nacional de Ciencias, ha
estado recogiendo información durante años sobre las
condiciones del deshielo en Alaska.
Los cambios climáticos están trastocando la cultura y la
recolección de alimentos tradicionales, dijo Larry
Merculieff, un líder aleutiano de las Islas Pribilof en
el Mar de Bering.
Los residentes indígenas del lejano norte encuentran una
dificultad creciente para explicar el mundo natural a
las nuevas generaciones. “A medida que las especies
desaparecen, los niveles de conexión entre los mayores y
los más jóvenes también están disminuyendo”, dijo
Merculieff en una reciente conferencia en Anchorage.
LA SEGURIDAD AFECTADA
Los cambios en el clima afectan incluso la seguridad de
los seres humanos, dice Orville Huntington,
vicepresidente de la Comisión Nativa de Ciencia de
Alaska.
“Parece que fuera invierno allí afuera, pero si se ha
estado por aquí un largo tiempo como yo, se sabría que
esto no es invierno”, dijo Huntington, un indígena
atabascano de la aldea de Huslia, en el interior de
Alaska. “Si se viaja sobre ese hielo, se verá que no es
el hielo que transitábamos hace 40 años”.
El hielo de río, utilizado por largo tiempo para viajar
hacia la Alaska interior, es más delgado y menos
confiable de lo que solía ser.
Se cree que el calentamiento global es el resultado de
polucionantes emitidos hacia la atmósfera, que atrapan
el calor radiante de la Tierra y crean un efecto
invernadero. El calentamiento es más dramático en las
latitudes polares porque el aire frío es seco,
permitiendo que los gases de invernadero atrapen más
radiación solar. Aún una modesta elevación de la
temperatura puede descongelar los glaciares y el
permafrost que cubren la mayor parte de Alaska.
No hay duda de que el calentamiento global está teniendo
efectos pronunciados en Alaska, dijo Gunter Weller,
director del Centro Fairbank para Investigación del
Cambio Global y de Investigación del Sistema Ártico, de
la Universidad de Alaska.
Las temperaturas promedio en Alaska han subido unos tres
grados centígrados en 30 años, y aproximadamente el
doble de éso en invierno, dijo Weller, quien también
encabeza el Instituto Cooperativo para la Investigación
Ártica establecido por la Administración Nacional
Oceánica y Atmosférica (NOAA = National Oceanic and
Atmospheric Administration) y por la universidad.
Éso causa serios problemas no solamente a los nativos
rurales que viven de la producción de la tierra, sino
para las grandes industrias y para las estructuras
oficiales, dijo.
La mayoría de las carreteras de Alaska corren sobre el
permafrost, que ahora se está descongelando rápidamente,
lo que significa dolores de cabeza para los oficiales
estatales. El deshielo ya ha causado un incremento en
los costos de mantenimiento para el oleoducto trans-alaskano,
que utiliza soportes verticales especiales para
sostenerlos sobre la tundra.
Si la petición de los nativos de Alaska no obtiene la
atención de los políticos, entonces el problema
económico debería hacerlo, dijo Weller.
Citó el costo, estimado en 100 millones de dólares, por
el traslado de Shishmaref, una aldea esquimal inupiat en
la costa noroeste de Alaska, a un suelo más estable. La
aldea de 600 habitantes está a punto de caer al Mar de
Bering a causa de la severa erosión resultante del
deshielo del permafrost y de la ausencia de hielo marino
que proteja a la costa de las grandes olas producidas
por las tormentas.
Junto a Shishmaref, hay unas veinte aldeas de Alaska que
son candidatas para una reubicación a causa de la
erosión, con costos similares, según Weller.
La economía de Alaska ya ha sufrido por el deshielo del
permafrost, dijo Robert Corell, presidente del comité
internacional de Asesoría Sobre el Impacto Climático
Ártico.
Las condiciones de congelado duro necesarias para
soportar los caminos de hielo en los campos petrolíferos
del Declive Norte existen ahora solamente por unos 100
días al año, apuntó. Hace 30 años, las compañías
petroleras utilizaban los caminos de hielo durante unos
200 días al año, según dijo.
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