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Comunicación extraterrestre
Los amantes del SETI creen que el método más eficiente de
comunicación interestelar pasa por el empleo de ondas de
radio o lumínicas. Ahora el profesor Rose rescata el poético
concepto del mensaje en la botella.
En una noticia en primera plana del diario Nature,
Christopher Rose, profesor de Ingeniería eléctrica y
computación en la Universidad de Rutgers, sostiene que
grabar información sobre materia y enviarla físicamente a
otra localización del espacio profundo es más eficiente
desde el punto de vista energético que radiarla mediante
ondas, las cuales se dispersan a medida que viajan.
“Piense en la luz de una linterna”, dice Rose. “Su
intensidad decrece a medida que nos alejamos de ella. Lo
mismo ocurre con el haz de un apuntador láser, aunque la
distancia es mucho mayor. Pero el hecho inevitable es que
las ondas, tanto las de luz como las de radio, se dispersan
a medida que crece la distancia, y cuando las distancias son
enormes la dispersión también lo es”.
Rose y Gregory Wright, un físico, son coautores de un
documento titulado, “Materia grabada como medio de
comunicación con una civilización extraterrestre
energéticamente eficiente”, publicado el 2 de septiembre en
Nature. El documento surgió del trabajo que Rose desempeña
en el Laboratorio de Redes de Información Inalámbricas (WINLAB)
de la Escuela de Ingeniería Rutgers. “La pregunta original
era: ‘¿Cómo obtener la mayor cantidad de bits por segundo a
través de un canal inalámbrico?’” comenta Rose. Esto le
llevó a tomar en consideración la distancia, y el
“presupuesto energético” que se requería para enviar una
señal. El presupuesto crecía con la distancia, sostiene
Rose, y la detectabilidad de la señal disminuía. Cuanto
menos detectable es un mensaje, más lenta es su velocidad.
Además, dice Rose, cuando las ondas pasan por un punto
concreto, lo hacen para siempre. Los receptores potenciales
en ese punto, podrían ser incapaces de enganchar uno de esos
mensajes viajeros por muchas razones. Podrían no estar a la
escucha. Podrían haberse extinguido. De modo que alguien que
enviase un mensaje de ese tipo debería repetirlo una y otra
vez para que aumentaran las posibilidades de recepción. El
presupuesto energético iría en proporción. Un mensaje
físico, sin embargo, permanece allá donde aterriza.
Rose está a favor de permanecer atentos a los encuentros
cercanos por radio, pero cree que los investigadores
deberían tener también los ojos abiertos. Rose asume que su
idea es dificil de aceptar, pero esta dificultad surge de
nuestra preocupación por el tiempo. Si el emisor no se
preocupase tanto por alcanzar al receptor y obtener una
respuesta a lo largo de su vida, inscribir su mensaje y
mandarlo sería la mejor forma de proceder.
Fuente
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