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Dante Alighieri
Hijo de Alighiero de Bellincione y de
una dama llamada Bella, pertenecía a una familia de la
burguesía güelfa, pese a lo cual el poeta se
vanagloriaba de su origen noble, y en el Paraíso (cantos
XV y XVI) evocó la figura de su antepasado Cacciaguida,
que fue armado caballero por el emperador Conrado III de
Suabia.
De su niñez y adolescencia se sabe muy poco. Antes de
1278 su madre había muerto; mientras, estudiaba en su
ciudad natal, y con toda certeza, fue discípulo del
famoso Brunetto Latini, que aparece en el Infierno
(canto XV); entre sus amigos íntimos figuraba el futuro
gran poeta Cavalcanti. Según afirma en la Vida nueva, a
los nueve años (1274) vio por primera vez a Beatriz,un
año menor que él, y al volverla a ver al cabo de nueve
años concibió por ella un amor platónico que expresó en
la Vida nueva (Vita nuova), especie de diario íntimo en
verso y prosa, cuya redacción debió de terminarse hacia
1294. Beatriz desempeña un papel clave en la
DivinaComedia como personaje encargado de guiar a Dante
durante la segunda etapa de su viaje. Durante estos años
alternó el estudio (en la universidad de Bolonia) con
una vida al parecer un tanto disipada; en 1289 combatió
valientemente en la batalla de Campaldino, y en 1290 es
la presunta fecha de la muerte de Beatriz. Un año más
tarde, contrajo matrimonio con Gemma di Manetto Donati,
de la que tuvo cuatro hijos. A partir de 1295 empezó a
tomar parte en la vida pública de Florencia: miembro del
consejo especial del pueblo (1295-1296) y,
posteriormente del consejo que elegía los priores, de
1296 a 1297 fue miembro del Consejo de los Ciento. En
1300 fue designado como embajador en San Gimignano para
organizar la lucha de los güelfos de la Toscana contra
las intrigas del papa Bonifacio VIII, y, en octubre de
1301, marchó a Roma para ofrecer la paz al pontífice;
éste le retuvo junto a sí hasta que, a finales de año,
el papa, aliado con Carlos de Valois, conseguía hacer
triunfar en Florencia a los güelfos del partido "negro";
los güelfos "blancos" (moderados), a cuyo partido
pertenecía Dante, fueron desterrados, y el 27 de enero
de 1302 se condenaba al poeta a multa, expropiación y
exilio; una segunda sentencia (10 de marzo) le condenaba
a ser quemado vivo caso de encontrársele en Florencia.
En 1302 y 1303, Dante participó en las tentativas de los
"blancos" desterrados, que intentaban volver al poder
por la fuerza, y se reunió con ellos en Forlì, pero,
decepcionado por el egoísmo y el odio partidista de los
demás proscritos, que parecían olvidar que, a pesar de
todo, Florencia seguía siendo su patria, se apartó de
ellos y comenzó así su vida errante. Visitó primero
Verona, donde fue huésped de la noble familia de los
Escalígero; luego, Padua y Rímini; de 1306 a 1309
recorrió Italia septentrional. En 1310, la proyectada
invasión de Italia por Enrique VII de Luxemburgo colmó
de júbilo al poeta, que esperaba así ver realizado su
sueño de un imperio romano universal; pero la muerte de
Enrique VII frustró sus esperanzas (1313), y se vio
obligado a reemprender su vida errante. Exceptuado de la
amnistía de 1311, y condenado de nuevo por rebelde en
1315, ya no volvió a Florencia. Tras su paso por Lucca y
Verona, fue generosamente acogido en Ravena por Guido
Novello de Polenta, y en esta ciudad murió el 14 de
septiembre de 1321, al regreso de una embajada en
Venecia.
Obras
Su obra en lengua latina está compuesta de los
siguientes libros:
De vulgari elocuentia, opúsculo inacabado, escrito entre
1304 y 1307, en el que se analiza el mosaico de
dialectos que en esta época se hablaban en Italia, con
objeto de obtener una lengua común, más apta para la
expresión literaria, que pudiese rivalizar dignamente
con el latín.
La Monarchia, entre 1310 y 1314, tratado político que
refleja la crisis ideológica del poeta, que de güelfo
blanco o moderado había pasado a ardiente partidario del
gibelinismo: la salvación de Italia consistiría en la
constitución de un imperio independiente de la autoridad
papal.
Las dos Églogas (Eglogae), compuestas en Ravena en 1319
ó 1320, de imitación virgiliana, y dirigidas al
latinista boloñés Giovanni del Virgilio, quien le había
invitado a abandonar la lengua vulgar por el latín.
La disputa sobre el agua y la tierra (Questio de aqua et
terra), tratado de física, compuesto en Verona y de cuya
autenticidad se dudó hasta 1907.
Las trece Espístolas (Epistolae) que se conservan son
sólo una reducida parte de las que se sabe que llegó a
escribir; dos de ellas fueron escritas en representación
de los desterrados de Florencia, pero las más
importantes son las ocho que escribió en nombre propio;
entre éstas destacan la escrita en septiembre de 1310,
exultando de júbilo por el anuncio de la llegada de
Enrique de Luxemburgo, la de 1315, en que renuncia a
aceptar la amnistía que le ofrecía Florencia, y, sobre
todo, la dirigida a su antiguo protector Can Grande
della Scala (considerada apócrifa hasta 1920), en que el
poeta hace una serie de comentarios sobre la Comedia.
Sus obras conservadas en lengua italiana son:
El banquete, tratado filosófico, escrito hacia 1307, que
consiste en una serie de glosas a diversas composiciones
poéticas.
Las Rimas o Cancionero es una recopilación de la obra
poética de Dante, hecha después de su muerte; sus
títulos son, pues, meramente convencionales. Una serie
de estos poemas son de una atribución dudosa, y su
datación es extremadamente incierta; hay que destacar
las llamadas Rime Petrose, inspiradas por una dama a la
que llama Pietra, nombre simbólico que alude a que se
mostró con él "dura como la piedra"; entre las restantes
composiciones de las Rimas figuran ocho poemas del
destierro, siete poemas alegóricos y doctrinales, diez
composiciones de amor y de correspondencia poética y
veinticinco poemas contemporáneos de la Vida nueva; uno
de estos, el soneto dirigido a Cavalcanti, Guido,
quisiera que tú y Lappo y yo... ha alcanzado un justo
renombre y figura prácticamente en todas las antologías.
La Vida nueva, máxima expresión del sentido poético de
dolce stil novo, ha dado una gran celebridad a su autor.
La Divina Comedia. Toda la producción dantesca queda
eclipsada por este gran poema. Síntesis grandiosa, a un
tiempo apasionadísima y equilibrada, del cristianismo y
de la cultura clásica, de la teología, la poesía y la
política, del realismo más terreno y de la
espiritualidad más elevada, la Comedia aparece como un
intento de una magnitud abrumadora, al servicio del cual
se ponen unas excepcionales dotes políticas.
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