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Calígula
Nacido el 31 de agosto de 12 en Antium
(hoy Anzio, en Italia), fue el hijo más joven del
general romano Julio César Germánico y de Agripina la
Mayor,
y nieto por adopción del emperador Tiberio. El apodo de
Calígula se lo ganó en su juventud en los campamentos
militares, Calígula (en latín, diminutivo del calzado
militar romano), debido a los pequeños zapatos militares
que usaba. Fue nombrado por Tiberio, junto con su nieto,
Tiberio Gemelo, coheredero al trono, aunque el Senado y
el pueblo eligieron a Calígula como su único emperador.
Al fin terminaba la era de recelo y mezquindad que
caracterizaron los últimos años de Tiberio: había
surgido un joven emperador que reviviría todas las
esperanzas personificadas en su padre Germánico. Adoptó
a Gemelo como hijo y más tarde ordenó asesinarle. Fue
clemente durante los primeros meses, pero se convirtió
en un tirano depravado tras una enfermedad mental. Se ha
dicho que había sufrido de epilepsia en su juventud, y
que después se vería seriamente aquejado de insomnio.
Suetonio nos cuenta que no dormía más que tres horas por
noche, y que lo asaltaban espantosas pesadillas. En
lugar de dormir, caminaba entre las columnas del
palacio, clamando por el amanecer y la luz diurna.
El día que se recobró, en octubre o noviembre del 37,
marcó el fin de la luna de miel. Algunos arguyen que la
enfermedad le causó un serio trastorno mental. Pero lo
más probable es que Calígula se haya dado cuenta de que
no era indispensable, y que había otros esperando
ponerse en su pellejo. Derrochó su fortuna en
espectáculos públicos y proyectos de construcción de
edificios, desterró o asesinó a la mayoría de sus
familiares, nombró a su caballo cónsul, se proclamó dios
construyendo templos y realizando sacrificios en su
honor. Es una ironía curiosa que Calígula haya sido
criticado tanto por no mostrar emoción cuando ejecutaron
a su madre y hermanos, como, más tarde, por cometer
incesto con sus hermanas. La historia es probablemente
un invento, pero Drusila era la hermana favorita de
Calígula, y cuando ella murió, el 10 de junio del 38,
ordenó su deificación. Se anunció un período de duelo, y
Calígula dejó Roma para buscar consuelo, viajando a
través de Campania y Sicilia. Calígula practicó
ampliamente la confiscación (casi siempre ilegal) e hizo
prácticamente obligatorio para todas las personas ricas,
el instituirle heredero de una parte de sus bienes.
Además de aumentar los ingresos por esta vía (lo que
tuvo poco efecto practico ya que al mismo tiempo aumentó
los gastos) suprimió algunos gastos, y entre ellos el
importe de dinero que se entregaba a los legionarios
cuando se licenciaban, que fue reducido a la mitad (seis
mil sestercios). En el 41, los oficiales de su guardia
conspiraron contra él y le asesinaron, nombrando como
sucesor a su tío Claudio.
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