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Napoleón Bonaparte
Napoleón había nacido en Ajaccio, en la isla de Córcega,
el 15 de agosto de 1769. Su padre, Charles Bonaparte,
procedía de una familia toscana asentada en Córcega a
comienzos del siglo XVI y que ya, a mediados del siglo XVIII,
había conseguido una destacada situación como propietario
agrícola y como comerciante. Su posición social llevó al
padre de Napoleón a buscar el ennoblecimiento. Su madre,
Maria Laetizia Ramolino, de la que poco se sabe, se había
casado cuando sólo contaba catorce años y dio a su marido
ocho hijos: José (1768), Napoleón, Lucien (1775), Elisa
(1777), Luis (1778), Paulina (1780), Carolina (1782) y
Jerónimo (1784).
Napoleón vivió durante sus primeros años en un ambiente
familiar de carácter patriarcal en el que hermanos, abuelos,
tíos, primos, y una cohorte de sirvientes y criados le
dieron un claro sentido de la jerarquía y de la autoridad y
le habituaron a una cierta inclinación por los fastos. La
familia Bonaparte había tomado parte en los movimientos de
resistencia cuando la isla fue anexionada a Francia. Pero
eso no fue obstáculo para que el padre de Napoleón hiciese
un movimiento de aproximación a los nuevos dominadores
después de la derrota de los corsos en Ponte Nuovo (1769),
lo que le granjeó la confianza del gobernador francés. Como
representante de la nobleza de la isla ante el rey, pudo
conseguir que el joven Napoleón entrase en la Escuela
Militar de Brienne con una beca, y posteriormente que
completase sus estudios en la Escuela Militar del Campo de
Marte, en París.
De sus años de internado sólo se sabe que se sentía extraño,
tan alejado de su casa y de los suyos, y que no sobresalió
especialmente por su nivel en los estudios. Sin embargo,
algo debió destacar ya entonces cuando su profesor de
historia escribió de él lo siguiente: "Irá lejos si las
circunstancias le favorecen". Cuando salió de la Escuela
Militar -en el puesto 42 de los 58 de su promoción- fue
destinado al regimiento de La Fère-Artillerie con el grado
de segundo teniente. A partir de entonces comenzó un
peregrinaje de ciudad en ciudad para cubrir diversos
destinos -Valence, Lyon, Douai, Auxonne- en los que llevó
una vida monótona y rutinaria en los respectivos cuarteles
donde se limitaba a repetir ejercicios militares. No
obstante, parece ser que estos años fueron decisivos para la
formación de su personalidad a causa, sobre todo, de la
intensa dedicación a la lectura en sus muchos ratos de ocio
en las distintas guarniciones.
Desde las obras de Rousseau, Mably, Voltaire, Mirabeau,
Necker, hasta los libros referentes a las tácticas militares
y especialmente a la artillería, todas esas lecturas
contribuyeron a enriquecer sus conocimientos, si bien un
tanto desordenadamente. Las notas al margen con las que
frecuentemente comentaba algunos de los pasajes de lo que
estaba leyendo, revelan una atención especial hacia los
sentimientos que inclinaban a los hombres a la búsqueda de
la felicidad, del amor, o de la crueldad, así como hacia las
instituciones o hacia las prerrogativas de la monarquía y de
la nobleza. Para su biógrafo Calvet, Napoleón Bonaparte
entró en contacto, entre los dieciséis y los veinte años,
con los hombres del pasado y del presente, de los que le
separaban las dificultades de la vida, a través de la
lectura. Después de la muerte del padre de Napoleón, la
familia Bonaparte atravesó por graves dificultades
económicas.
Sus hermanos tuvieron que afrontar numerosos problemas para
salir adelante en sus estudios, aunque al final, José pudo
terminar su carrera de abogado, Luisa pudo ingresar en la
Escuela de Saint-Cyr, Lucien en la Escuela Militar de
Brienne y Luis en un colegio francés. Las mayores
dificultades se presentaron, no obstante, por la actividad
política de los Bonaparte a raíz del estallido de la
Revolución. El abogado José y el teniente Napoleón se
lanzaron a la lucha política en Córcega hasta que el primero
consiguió un escaño en el Consejo General de la isla y el
segundo fue elegido teniente coronel de la Guardia Nacional.
La participación de ambos en las luchas revolucionarias y la
denuncia que Lucien Bonaparte hizo en el club de los
jacobinos de Toulon del héroe de la independencia corsa,
Paoli, obligaron a Napoleón y a toda su familia a huir a
Francia en junio de 1793, para evitar las represalias de los
paolistas. En Marsella, donde se refugiaron, Mme. Bonaparte
conoció a un comerciante, Clary, con el que compartió el
resto de su vida. La hija de éste, Desirée Clary, mantuvo
relaciones amorosas con Napoleón, aunque más tarde casaría
con Bernadotte, llegando a ser reina de Suecia.
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