Harvey Keitel creció en el barrio neoyorquino del Bronx,
siendo miembro de pandillas callejeras durante su niñez
y adolescencia. En el Bronx, sus padres, él, un
sombrerero de origen polaco, y ella de procedencia
rumana, poseían un pequeño restaurante.
Después de acudir con los marines americanos al Líbano y
trabajar en diferentes oficio, como vendedor de zapatos,
Harvey se matriculó a mediados de los años 60 en el
Actor's Studio.
Poco después ya estaba apareciendo en producciones
teatrales off-Broadway. A finales de década logró ser
elegido tras un casting para protagonizar "Who's that
knocking at my door" (1968), una película que supuso su
primera colaboración con el director Martin Scorsese.
Juntos coincidiría en cuatro ocasiones más: "Malas
Calles" (1973), el film que le concedió la popularidad
internacional, "Alicia ya no vive aquí" (1974), "Taxi
Driver" (1976) y "La última tentación de Cristo" (1988).
En los años 70, la década en la cual Keitel consiguió
revelarse como gran actor, Harvey protagonizó títulos
importantes en su carrera. Al margen de las películas
dirigidas por Scorsese, intervino en filmes como "Los
duelistas" (1977) de Ridley Scott o "Blue Collar" (1978)
de Paul Schrader.
La siguiente década, aunque prolífica, deparó pocas
satisfacciones profesionales para Keitel, en especial si
la calidad de sus películas se comparaban con las
protagonizadas en el decenio anterior.
En 1983 Harvey comenzó una larga relación con la actriz
Lorraine Bracco, la cual finalizaría a comienzos de los
años 90 tras tener en común una hija llamada Stella.
Ambos coincidirían en la comedia "El Cazachicas" (1987).