Por muy diminutas que sean las células, estas poseen una estructura básica y muy organizada.
Todas las células vivientes poseen
protoplasma, que en términos simples es el
citoplasma más el núcleo celular. Este está compuesto de agua, electrolitos, proteínas, sales inorgánicas, glucosa, lípidos (sustancias grasas), entre otros elementos.
A continuación, haremos referencia a la estructura de las células eucariota animal y específicamente, a las de nuestro cuerpo.
El citoplasma que comprende todo el volumen de la célula, salvo el núcleo, es el medio en el cual ocurren los cambios químicos y las reacciones metabólicas de la célula. Está compuesto por una solución acuosa de aspecto viscoso, llamada citosol, que engloba a numerosas estructuras especializadas y organelos (orgánulos) celulares.
El organelo más destacado es el núcleo el cual mide entre 5 y 10 micras (una micra es igual a una millonésima parte de un metro) y está delimitado por una doble membrana.
Su interior se comunica con el citoplasma a través de aperturas que hay en la pared de la membrana (poros nucleares). En el interior nuclear se encuentra el nucléolo, que es una estructura que interviene en la formación de las subunidades ribosómicas.