El cuerpo humano posee eficientes sistemas de eliminación de desechos. Incluso, es capaz de formar sustancias específicas (como la orina y las heces) para expulsarlos hacia el exterior.
Nuestro cuerpo es una verdadera máquina, que durante todo el día está funcionando para mantenernos sanos. Millones de actividades se realizan al interior de él, desde la sinapsis neuronal hasta el paso de la comida por el tubo digestivo, la acción hormonal y enzimática, la circulación sanguínea, la ventilación pulmonar, entre otras. Se trata de interminables e increíbles acciones que logran mantenernos vivos y en crecimiento. Pero de la misma manera en que esta máquina no para de trabajar, produce continuamente desechos que no necesita y que deben ser eliminados.
De lo contrario, sin duda, alterarían el equilibrio del cuerpo y podría generarse algún deterioro a nivel de tejidos u órganos.
Para cumplir con la misión de excreción (eliminación de desechos), contamos con una serie de mecanismos.
Así, sudamos para eliminar ciertas sales y minerales, expulsamos dióxido de carbono a través de la respiración, el aparato urinario se encarga de producir y evacuar la orina (micción) y la última porción del tubo digestivo conduce las heces hacia el exterior(defecación). Eficientes procesos que realizamos constantemente y que implican el funcionamiento de una serie de estructuras y órganos.