Estas tres estructuras sirven como vías de paso y almacenamiento de la orina. Si bien poseen claras diferencias, todas tienen la misma importancia a la hora de evacuarla.
Los uréteres
Son dos conductos huecos que conectan los riñones con la parte posterior
de la vejiga. Cada uno tiene una longitud cercana a los 30 centímetros, que
se desarrollan desde la parte inferior de cada riñón, siguiendo a través de
la zona baja del abdomen y de la primera porción de la pelvis.
La pared de los uréteres está constituida por tres capas. La más externa
es la adventicia, compuesta por tejido conectivo con abundantes vasos
sanguíneos, linfáticos y nervios. Este revestimiento cubre, a su vez, la
lámina intermedia o capa muscular (formada por fibras de músculo liso) y la
capa más interna o mucosa (constituida por epitelio de revestimiento). Los
uréteres actúan de manera parecida al esófago (del sistema digestivo). Ambos
son solo conductos de paso, pero no por ello pasivos.
Mediante una serie de contracciones y relajaciones de sus paredes, la
estructura tubular hace avanzar su contenido hacia adelante.
En su unión con la vejiga urinaria (la siguiente sección del aparato
urinario) se ubican los orificios ureterales, que permiten el paso de la
orina.
Estos actúan como verdaderas válvulas que regulan el paso del contenido, en
una sola dirección; sin embargo, no funcionan como otros esfínteres
corporales, impidiendo el reflujo. Así, si existe algún defecto o anomalía
de estos tubos conductores y en los orificios ureterales, lo más probable es
que la orina se devuelva hacia los riñones, generando complicaciones.
Vejiga urinaria
La orina sigue su camino por los conductos urinarios hasta una bolsa
muscular de almacenamiento, denominada vejiga urinaria.
Este órgano, protegido por las paredes óseas de la pelvis, tiene la
capacidad de inflarse al igual que un globo a medida que recibe los desechos
urinarios, hasta alcanzar un límite para su evacuación. Cuando está vacía,
posee una apariencia similar a la de una ciruela arrugada; estirada se
asemeja a un pomelo.
Posee tres importantes capas. La primera de ellas es una mucosa altamente
adaptada para soportar la gran acidez de la orina. Esta lámina aloja,
además, algunas células (de apariencia cilíndrica y otras aplanadas)
encargadas de avisar cuando la vejiga ha alcanzado su límite de
almacenamiento.
El revestimiento intermedio corresponde a una capa submucosa, mientras
que el exterior de la vejiga está formada por fibras musculares que se
entrelazan en distintas direcciones.
El trabajo de este órgano de almacenamiento depende completamente de los
músculos que lo componen.
Cuando la vejiga urinaria está vacía, sus músculos permanecen relajados y su
revestimiento interno presenta numerosas arrugas o pliegues.
Y cuando la vejiga, paulatinamente, se va llenando con orina va también
estirando sus paredes y alisando sus arrugas, hasta que los receptores de su
pared detectan un grado de extensión tal, que comienza la evacuación de la
orina.
La uretra
El último tramo por el que pasa la orina y por el cual será expulsada
hacia el exterior es la uretra. Este tubo conductor, que corre desde el
orificio uretral interno hasta el meato urinario u orificio uretral externo
está constituido por dos capas (una mucosa y otra muscular), las cuales
facilitan la salida del líquido de desechos desde el organismo.
Anatómicamente, la uretra posee notables diferencias entre hombres y
mujeres. La de los hombres posee una mayor longitud, cercana a los 15
centímetros. Discurre a través del pene y en su recorrido, de arriba hacia
abajo, se reconocen tres secciones: la uretra prostática (que se ubica en
relación con la próstata, recibiendo los conductos excretores de ésta), la
uretra membranosa (porción más pequeña, de alrededor de un centímetro) y la
uretra esponjosa (recorrido del conducto a través del pene). La uretra
masculina, además de transportar orina, es el conducto de salida del semen,
fluido vital en la reproducción, que contiene las células sexuales
masculinas (espermatozoides).
En tanto, la uretra femenina es de una longitud considerablemente menor
(aproximadamente, cuatro centímetros). Constituye nada más que la última
porción de las vías urinarias, por lo que se encarga solo de transportar la
orina hacia el exterior. Su orificio de salida se encuentra entre el
clítoris y la vagina.