Cuello: alta
concentración glandular
En la parte frontal e inferior del cuello, situada a
ambos lados de la tráquea, bajo la laringe, se encuentra
la glándula tiroides.
Es la glándula endocrina más grande del cuerpo. Está
formada por dos lóbulos, derecho e izquierdo, unidos
mediante una porción estrecha o istmo. De forma similar
a una mariposa, mide cinco centímetros de ancho, cuatro
de alto y algo más de un centímetro de espesor.
Esta glándula secreta:
- dos hormonas ricas en yodo, la tiroxina o
tetrayodotironina (T4) y la triyodotironina (T3),
que regulan la intensidad de los metabolismos
corporales, el crecimiento y el desarrollo sexual.
También aumentan la temperatura corporal,
produciendo sudoración, aumento de la frecuencia
cardíaca e incremento de la tensión muscular.
- y la calcitonina o tirocalcitonina, que actúa
junto con la vitamina D para regular la
concentración de calcio y fósforo en la sangre
cuando hay un alto nivel de calcio en la sangre.
Para esto controla la absorción de estas sustancias
en los huesos y la mucosa intestinal, y su
eliminación a través de la orina generada en los
riñones.
A diferencia de otras glándulas, la tiroides puede
almacenar las hormonas que produce.
El excesivo funcionamiento de la tiroides provoca
bocio, que se produce cuando esta glándula
permanentemente aumenta de tamaño. Por el contrario, la
producción deficiente de las hormonas tiroideas produce
cretinismo, se da en niños pequeños y se
caracteriza por la detención del desarrollo físico y
mental y la aparición de malformaciones, y mixedema,
que se presenta en jóvenes y adultos. Algunos de sus
síntomas son la piel seca, pelo quebradizo, cara
hinchada y debilidad muscular.
Detrás de la tiroides se encuentran las glándulas
paratiroides, que son cuatro glándulas ovaladas del
tamaño de una semilla de manzana, que se localizan sobre
la pared posterior de la tiroides y tienen una función
complementaria a ella.
Producen una hormona llamada paratormona o
paratiroidea (PTH), que regula el metabolismo del calcio
y el fósforo del organismo. Para mantener una
concentración constante de calcio, esta hormona actúa
sobre las células óseas, del riñón y del tracto
intestinal.
De todo un poco
Las suprarrenales o adrenales son dos
pequeñas glándulas de forma triangular, ubicadas sobre
los riñones. Miden tres centímetros de ancho, cinco
centímetros de alto y tres de espesor.
Las hormonas que secretan estás glándulas intervienen
en distintas funciones del cuerpo:
- aldosterona, que actúa sobre los riñones,
favoreciendo la reabsorción de sodio y agua desde la
orina a la sangre. Es decir, su función es retener
agua en la sangre.
- androsterona o andrógeno, estimula el desarrollo
de las características sexuales masculinas.
- glucocorticoides, grupo de hormonas vinculadas
con la formación de glucosa a partir de elementos
distintos a los hidratos de carbono, como las
proteínas y grasas.
- progestágenos, produce efectos parecidos a la
progesterona -hormona sexual femenina-.
- estrógenos, denominación general de las hormonas
sexuales femeninas, que también se forman en los
ovarios, la placenta (ver glosario) y los
testículos.
El fiscalizador del
azúcar
El páncreas es un órgano glandular blando de diez a
quince centímetros de longitud, ubicado detrás del
estómago.
Trabaja en dos sistemas al mismo tiempo, el Endocrino
y el Digestivo. En este último, su función es secretar
dos enzimas, la amilasa y la lipasa, que
ayudan a la digestión de los alimentos en el intestino
delgado.
La parte endocrina del páncreas corresponde a
agrupaciones de células en forma de racimos llamados
islotes de Langerhans, distribuidos en el interior
de este órgano. Su función es segregar dos hormonas que
intervienen en el metabolismo de los carbohidratos,
regulando la concentración de la glucosa en la sangre o
glucemia, la insulina y el glucagón.
Cada racimo contiene células alfa, que elaboran
insulina cuando detectan un aumento en la concentración
de glucosa en la sangre tras la digestión de los
alimentos. Esta hormona estimula el paso de la glucosa
al interior de las células.
Las células beta sintetizan el glucagón cuando
detectan un descenso en la concentración de la glucosa
en la sangre, como ocurre durante momentos de ayuno. El
glucagón induce la degradación del glucógeno acumulado
en el hígado en moléculas de glucosa que pasan a la
circulación sanguínea. Por lo tanto, el glucagón tiene
una acción opuesta a la de la insulina, ya que
incrementa los niveles de azúcar en la sangre.
En estado de alarma
Las glándulas suprarrenales también generan las
hormonas responsables de inducir un estado de alarma o
estrés corporal, que se denominan catecolaminas, de las
cuales las más importantes son la adrenalina o
epinefrina y la noradrenalina o norepinefrina.
Estas hormonas actúan cuando nos alteramos o
inquietamos, ya sea producto de un enojo, una gran
impresión, mucha tensión o miedo.
La adrenalina actúa para resolver las necesidades
metabólicas urgentes de la actividad intensa. Incrementa
la presión sanguínea, mientras la noradrenalina provoca
la constricción de los vasos sanguíneos y aporta tono
muscular.
Por lo tanto, el ritmo cardiaco aumenta, la
respiración se hace más rápida a causa de la dilatación
de los bronquios; la sangre se dirige hacia los músculos
provocando tensión muscular; la piel se humedece por la
transpiración y las pupilas se dilatan.
Imágenes:
Glándula Suprarrenal