Las funciones corporales exigen que los músculos lleven a cabo tareas distintas. Es por ello que existen tres tipos diferentes: los músculos voluntarios (o estriados o esqueléticos), los músculos involuntarios (o lisos) y el músculo cardíaco (o miocardio).
- Músculos voluntarios: mantienen unido
el esqueleto (por eso se les conoce también como
esqueléticos) con la ayuda de los tendones. Son los que le
dan forma al cuerpo y lo ayudan con los movimientos diarios.
A los músculos voluntarios se les denomina también
estriados, porque están conformados por fibras (células),
que tienen franjas (estrías) horizontales que se pueden ver
con un microscopio. Sus fibras, además, se caracterizan por
ser estrechas, largas y agruparse por miles o cientos. Cada
una mide desde 1 mm hasta 4 cm de largo y unas pocas
milésimas de milímetro de ancho. Poseen todos los
componentes normales de cualquier otra célula del cuerpo,
pero presentan dos diferencias: una de ellas es que su
número de mitocondrias (donde se produce la respiración
celular) es mayor, porque estas deben suministrar la gran
cantidad de energía que necesita el músculo, y la otra
diferencia está en la existencia de miofibrillas, también en
un número mucho mayor al normal (varios cientos).
Los músculos voluntarios (se les llama así porque podemos
controlar sus movimientos) son los mayoritarios, ya que son
600 de los 650 músculos que hay en el cuerpo.
Son los que nos permiten realizar la función locomotora, en
la que el sistema óseo es el componente pasivo (soporte), y
los músculos, el activo, debido a que se contraen, generando
el movimiento.
Como los músculos voluntarios están unidos al hueso se les
ubica, principalmente, en las piernas, los brazos, el
abdomen y el pecho.
Se caracterizan también porque se pueden contraer
rápidamente y con fuerza, por eso se agotan con facilidad y
deben descansar entre esfuerzos.
- Músculos involuntarios: están
compuestos de células con forma de huso (angostas y
alargadas) y de apariencia lisa (de ahí su otra
denominación). Esto último porque carecen de estrías
transversales, aunque muestran débiles estrías
longitudinales.
Se caracterizan por su acción involuntaria (razón por la
cual se denominan así), la que es activada por el sistema
nervioso y las hormonas.
En la contracción misma, estos músculos funcionan de manera
parecida a los esqueléticos, pero demoran más en contraerse.
Además, los involuntarios pueden permanecer contraídos
durante más tiempo, porque no se agotan fácilmente. Los
músculos lisos se localizan en los órganos internos (de aquí
que también se llamen “viscerales”) y en los grandes vasos
sanguíneos. Así, las paredes del estómago y de los
intestinos son ejemplos de estos músculos, ya que permiten
descomponer los alimentos y moverlos a través del sistema
digestivo.
- Músculo cardíaco: se encuentra en las
paredes del corazón, permitiendo que se realicen
las contracciones rítmicas y potentes que fuerzan a la
sangre hacia el exterior de este órgano. Este músculo
presenta características especiales, ya que se podría decir
que su estructura es estriada, pero su contracción es
involuntaria. Sin embargo, hay que hacer algunas precisiones
en ambos aspectos. En el caso de la apariencia de las fibras
que lo componen, si bien en sus células están presentes
estriaciones longitudinales y transversales imperfectas,
difieren del músculo esquelético o estriado, sobre todo en
la posición central del núcleo celular (o de la fibra) y en
la ramificación de las fibras. Además, las fibras musculares
del corazón poseen mayor cantidad de mitocondrias, pues el
corazón no debe dejar de funcionar.
En cuanto a las contracciones, hay una diferencia en el
tráfico de señales nerviosas (entre el músculo y el sistema
nervioso), ya que estas deben ser más continuadas que
frecuentes (si fueran frecuentes el corazón podría agotarse
y morir). Además, este músculo, a diferencia del estriado y
del liso, requiere de uno a cinco segundos para volver a
contraerse.
Otras clasificaciones
musculares
Además de las diferencias de estructura entre los
músculos, también se hacen distinciones de acuerdo con sus
dimensiones, formas y lugar donde se ubiquen, entre otros
aspectos. A continuación veremos otras maneras en que se
clasifican los músculos.
Según sus dimensiones y formas, los músculos se
clasifican en:
- Largos: son extendidos y estrechos y
de gran potencia. Estos, a su vez, pueden ser fusiformes o
planos, según el diámetro transversal sea mayor en su parte
media que en los extremos. Así, el bíceps es un músculo
largo y fusiforme, mientras que el recto del abdomen es
largo y aplanado.
- Cortos: son aquellos que,
independientemente de su forma, tienen muy poca longitud.
Por ejemplo, los de la cabeza y cara.
- Orbiculares: su forma puede ser más o
menos circular y son los que rodean alguna estructura
importante, como los de la boca y los de los párpados.
- Anchos: son aquellos en los que todos
sus diámetros tienen, aproximadamente, la misma longitud y
generalmente, son aplanados y delgados. Un ejemplo es el
dorsal ancho de la espalda.
Los músculos de las extremidades pueden realizar distintos
movimientos, entre ellos, los de flexión o extensión, de
rotación (pronación y supinación), de aproximación
(aducción) o alejamiento (abducción). Esto determina
otra tipología de músculos, cuyas categorías son:
Flexores: permiten la flexión de las extremidades
(por ejemplo, doblar la pierna sobre el muslo o el brazo
sobre el antebrazo).
Extensores: permiten la extensión de las
extremidades (ejemplo, estirar la pierna sobre el muslo).
Pronadores: son los que hacen girar las
extremidades (por ejemplo, las manos) hacia adentro.
Supinadores: son los que permiten la
inclinación de las extremidades hacia afuera.
Abductores: son los que se encargan de
alejar las extremidades del eje central del cuerpo. Un
ejemplo es levantar un brazo a los lados.
Aductores: estos acercan las extremidades
hacia el eje central del cuerpo. Ejemplo: poner el codo a
nivel del ombligo.
Como hemos visto, la mayor parte de los músculos están
provistos de tendones, mediante los cuales
suelen insertarse sobre los huesos. Según el tipo de
inserción, es decir, si lo hacen mediante más de un extremo
o cabeza, se dividen en bíceps (dos cabezas), tríceps (tres
cabezas) y cuádriceps (cuatro cabezas). Dependiendo de si
están formados por más de un cuerpo o vientre muscular, se
dividen en digástricos y poligástricos (dos o más cuerpos,
respectivamente). Si toman su inserción terminal por más de
un extremo o cola, los músculos serán bicaudales,
tricaudales o policaudales, según lo hagan por dos, tres o
más extremos.