|
El mundo recuerda el horror de Auschwitz
Su nombre es huella perversa en todas las lenguas, una marea
de desechos del horror. Pronunciar Auschwitz es hablar de
exterminio, miseria humana y odio. Fue y es el símbolo de la
burocracia nazi y la matemática para la muerte, en el afán
por eliminar al enemigo judío. En el colmo de la
exasperación, un filósofo llegó a decir que después de
Auschwitz no se podía escribir poesía. Hoy se cumplen 60
años de la liberación del campo polaco donde murieron un
millón y medio de personas y sigue habiendo poesía. También
hay vida y memoria.
LO ÚLTIMO
en tu Correo.
Suscríbete Gratis a NUESTRO BOLETÍN !!
Te Agradeceríamos nos informes si encuentras un
ENLACE
ROTO
|