Cuando Google
anunció, el pasado jueves, el
lanzamiento de ese servicio de correo
electrónico, capaz de almacenar un
gigabyte (mil millones de bytes) de
información, la noticia sorprendió tanto
que muchos lo tomaron como una broma del
1 de abril (April's Fool), la versión
estadounidense del Día de los Inocentes.
Pero Google hablaba en serio y ahora, sus principales competidores, Yahoo y Microsoft, tendrán que espabilarse para no quedar atrás en esta batalla por los usuarios de la Red.
El servicio de Google es, ciertamente, para quedarse boquiabiertos: su capacidad de almacenamiento es superior a buena parte de los servicios de pago y no digamos ya a los gratuitos, minúsculos en comparación (Yahoo permite almacenar cuatro megabyte, o un millón de bytes, y Hotmail tiene un límite de sólo dos).
Esto significa que será posible acceder a toda la información almacenada en el buzón electrónico desde cualquier parte del mundo, llevando, como quien dice, la casa a cuestas.
Google podría convertirse así en una especie de depositario de fotografías y misivas de varios años atrás, un objetivo que coincide con el del proyecto de Microsoft MyLifeBits Project, además de otro material como la agenda de contactos o las listas de favoritos.
Al margen de su poderoso Gmail, Google, cuya salida a Bolsa se prevé para este año, ha sembrado las últimas semanas de novedades, como nuevos servicios para ofrecer resultados de búsqueda personalizados o la versión internacional de la herramienta de compras Froogle.
No es que Yahoo y Microsoft se estén quedando de brazos cruzados. El primero anunció la semana pasada la adquisición de Kelkoo, un buscador europeo para compras en Internet que compara precios y con el que pretende contraatacar a Froogle.
En cuanto a Microsoft, el departamento de investigación de la compañía propietaria del decano Hotmail tiene la vista puesta en el sector de las búsquedas, un campo en el que, según han reiterado sus ejecutivos, la batalla apenas comienza.
Mientras tanto, Google -cuya audiencia aumentó en un 25% desde febrero de 2003, según ComScore Networks- prevé acaparar todavía más usuarios dentro de unas semanas cuando lance el Gmail para el público general (de momento está en pruebas con personas previamente seleccionadas).
Además de estupor entre sus competidores, Gmail también ha generado preocupación ya que muchos creen que podría poner en peligro la privacidad de los internautas.
Gmail organizará los mensajes por temas y no contará con banners ni anuncios pop-ups, siguiendo la política publicitaria de Google.
Sin embargo, sí que se insertarán anuncios de texto según el contenido de los mensajes. Esto preocupa a muchos expertos, que creen que no es lo mismo que se analicen las búsquedas para colocar publicidad relacionada -como ya sucede-, a que se analicen los correos personales.
Esto supondría que, por ejemplo, una misiva a un amigo para organizar unas vacaciones podría incluir publicidad sobre una aerolínea o una agencia de viajes.
Pam Dixon, directora de World Privacy Forum señaló que este grupo ya está colaborando con otras organizaciones para advertir del peligro que podría suponer este servicio.
"Es totalmente inaceptable desde el punto de vista de la privacidad que Google revise el correo", señaló Gary Ruskin, director de Commercial Alert, un grupo liderado por el activista y candidato independiente para las presidenciales de noviembre, Ralph Nader.
Pero digan lo que digan estas organizaciones, el público previsiblemente tendrá la última palabra. Y las toneladas de espacio que promete Gmail podrían pesar más que la supuesta pérdida de privacidad.
Pero Google hablaba en serio y ahora, sus principales competidores, Yahoo y Microsoft, tendrán que espabilarse para no quedar atrás en esta batalla por los usuarios de la Red.
El servicio de Google es, ciertamente, para quedarse boquiabiertos: su capacidad de almacenamiento es superior a buena parte de los servicios de pago y no digamos ya a los gratuitos, minúsculos en comparación (Yahoo permite almacenar cuatro megabyte, o un millón de bytes, y Hotmail tiene un límite de sólo dos).
Esto significa que será posible acceder a toda la información almacenada en el buzón electrónico desde cualquier parte del mundo, llevando, como quien dice, la casa a cuestas.
Google podría convertirse así en una especie de depositario de fotografías y misivas de varios años atrás, un objetivo que coincide con el del proyecto de Microsoft MyLifeBits Project, además de otro material como la agenda de contactos o las listas de favoritos.
Al margen de su poderoso Gmail, Google, cuya salida a Bolsa se prevé para este año, ha sembrado las últimas semanas de novedades, como nuevos servicios para ofrecer resultados de búsqueda personalizados o la versión internacional de la herramienta de compras Froogle.
No es que Yahoo y Microsoft se estén quedando de brazos cruzados. El primero anunció la semana pasada la adquisición de Kelkoo, un buscador europeo para compras en Internet que compara precios y con el que pretende contraatacar a Froogle.
En cuanto a Microsoft, el departamento de investigación de la compañía propietaria del decano Hotmail tiene la vista puesta en el sector de las búsquedas, un campo en el que, según han reiterado sus ejecutivos, la batalla apenas comienza.
Mientras tanto, Google -cuya audiencia aumentó en un 25% desde febrero de 2003, según ComScore Networks- prevé acaparar todavía más usuarios dentro de unas semanas cuando lance el Gmail para el público general (de momento está en pruebas con personas previamente seleccionadas).
Además de estupor entre sus competidores, Gmail también ha generado preocupación ya que muchos creen que podría poner en peligro la privacidad de los internautas.
Gmail organizará los mensajes por temas y no contará con banners ni anuncios pop-ups, siguiendo la política publicitaria de Google.
Sin embargo, sí que se insertarán anuncios de texto según el contenido de los mensajes. Esto preocupa a muchos expertos, que creen que no es lo mismo que se analicen las búsquedas para colocar publicidad relacionada -como ya sucede-, a que se analicen los correos personales.
Esto supondría que, por ejemplo, una misiva a un amigo para organizar unas vacaciones podría incluir publicidad sobre una aerolínea o una agencia de viajes.
Pam Dixon, directora de World Privacy Forum señaló que este grupo ya está colaborando con otras organizaciones para advertir del peligro que podría suponer este servicio.
"Es totalmente inaceptable desde el punto de vista de la privacidad que Google revise el correo", señaló Gary Ruskin, director de Commercial Alert, un grupo liderado por el activista y candidato independiente para las presidenciales de noviembre, Ralph Nader.
Pero digan lo que digan estas organizaciones, el público previsiblemente tendrá la última palabra. Y las toneladas de espacio que promete Gmail podrían pesar más que la supuesta pérdida de privacidad.



