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Como se elige el Papa
Los Cardenales tienen que ser menores de 80 años, y se
reúnen el tiempo que sea necesario hasta que surja el
ganador. Los pasos detallados de una sagrada ceremonia.
En los próximos días, tras las 9 jornadas de duelo por la
muerte del Santo Padre, los cardenales del mundo que tengan
menos de 80 años, recibirán un telegrama desde el Vaticano
convocándolos de manera urgente a Roma.
El objetivo es elegir un nuevo Papa, y se hará en el más
estricto secreto mediante un cónclave que, a veces, puede
llegar hasta 10 votaciones por día.
Un día comienza muy temprano, alrededor de las 5:30 con
actividades concretas como la celebración de una misa en la
Basílica de San Pedro a la que asisten todos los cardenales.
Según fuentes vaticanas, desde este mismo lunes 4 de abril
comenzarán a desarrollarse la “Novemdiales”, donde los 117
cardenales que cumplen con los requisitos se preparan para
la elección del Sumo Pontífice.
Cuando el proceso se pone en marcha, los Cardenales no
pueden tener contacto con nadie, ni siquiera hablar por
teléfono, y deben pasar largas horas rezando y pidiéndole al
Espíritu Santo que los ilumine para poder elegir el Pastor
que conducirá la Iglesia.
El cónclave se inicia en la histórica Capilla Sixtina, donde
deben encerrarse los obispos para comenzar a elegir. La
historia relata que tras las muerte del Papa Gregorio,
pasaron tres años sin que se definiera el nombre de un
sucesor, y que los católicos optaron por encerrar a los
Cardenales en un recinto hasta que se definiera el nombre de
un Pontífice.
A partir de este acontecimiento, se inició la costumbre de
ese encierro para la elección.
El cónclave es una ceremonia secreta y en la sala sólo
pueden estar los cardenales. Ellos vivirán alejados de la
sociedad hasta que la elección termine y deben vivir en el
Hospicio de Santa Marta. No hay teléfonos, ni contacto con
el exterior. El elegido deberá conseguir dos tercios
necesarios para ser nombrado próximo Papa.
Cada Cardenal recibe papeletas de color blanco, que llevan
como inscripción Eligo in summum pontificem (Elijo como Sumo
Pontífice). Debajo, con letra clara y mayúsculas, debe
escribirse el nombre del elegido. Luego, cada obispo se pone
de pie y lleva en alto la papeleta cerrada, que deposita en
un cáliz ubicado sobre el altar.
Cuando termina la votación, los interventores cuentan los
votos y uno pronuncia en voz alta el nombre de cada papel
mientras otros dos lo anotan.
A medida que se suman los votos, con una aguja y un hilo se
pinchan las papeletas por el centro, como formando un
rosario. Cuando se termina el recuento, se atan las
papeletas con un nudo que cierra el círculo y se llevan a la
fumata. Si no hubo un ganador con los dos tercios de los
votos, las papeletas que se quemen producirán un humo negro,
seguido por miles de católicos en la plaza de San Pedro.
Si el humo que emana la chimenea es blanco, significa que
hay Papa elegido.
Cuando se definió al ganador, el decano cardenalicio, que en
la actualidad es Joseph Ratzinger, se acerca al que obtuvo
la mayoría y le pregunta en latín: ¿Aceptas tu elección
canónica como Supremo Pontífice?
La respuesta esperada es “Acepto”, pero el Cardenal puede
decir que no.
La elección puede demorar mucho tiempo en definirse, y si al
tercer día no está definido el nombre del Pontífice, se
otorga un día libre, para después continuar con el proceso.
Fuente
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