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Estrella porno de 13 años dejó el negocio
Justin Berry comenzó a incursionar en la web en 2000, cuando
sólo tenía 13 años. Se sentía solo y pensó que una cámara en
la computadora podría ayudarlo a conseguir amigos en
Internet. El joven se topó con ofertas de adultos para verlo
desnudo a cambio de dinero.
Durante cinco años este adolescente mantuvo una de las
páginas pornográficas más visitadas. A espaldas de su
familia, manejaba desde su cuarto un negocio que le permitía
ganar dinero y recibir regalos de todo tipo. Sin embargo,
Justin no estaba conforme con la doble vida que llevaba. El
contacto con un periodista lo ayudó a dejarla.
El diario The New York Times realizó una investigación
durante seis meses para desenmascarar el negocio de menores
de edad que venden sus propias fotos eróticas por Internet.
Kurt Eichenwald fue el autor de la nota y quien se contactó
con Justin en junio, informó el sitio Las Ultimas Noticias.
Después de varios encuentros, el periodista ayudó al joven,
que ya tenía 18 años, a dejar su negocio. Le brindó la
posibilidad de hacer algo bueno con la terrible experiencia
que había vivido. Todos sus contactos servirían para
localizar a los adultos que explotan menores a través de la
web.
Justin compró su “webcam” con la intención de hacer nuevos
amigos, ya que no era popular en el colegio. Pero el primero
día que se conectó recibió mensajes de hombres que querían
verlo en situaciones sexuales. Uno de ellos le ofreció 50
dólares por verlo sin su remera. El joven aceptó.
"Pensé, al fin y al cabo, que me quitaba la camisa gratis en
la pileta. ¿Cuál es la diferencia?", contó Justin, quien
registró su página en un directorio de sitos con cámara.
A poco tiempo los pedidos fueron siendo más atrevidos.
Justin se mostró en la ducha, masturbándose y hasta teniendo
relaciones con prostitutas. Esto lo convirtió en una
estrella del porno infantil en la web y sus páginas eran
visitadas por 1.500 adultos.
Su madre comenzó a notar el dinero extra que tenía y todos
los regalos que recibía. Pero Justin siempre se justificaba
diciendo que era dueño de una empresa de desarrollo de
sitios web.
Su anonimato terminó cuando un compañero descubrió sus
videos en la web. Las escenas pornográficas fueron copiadas
y repartidas entre los alumnos de su colegio. Justin fue
motivo de burlas y maltratos.
Trató de dejar esta doble vida que llevaba. Logró hacerlo
gracias a la ayuda de Eichenwald. Con los datos que el joven
tenía, el periodista logró hacerse de una lista de los
clientes, entre los que abundaban médicos, abogados y
hombres de negocios.
Justin se puso en contacto con el Departamento de Justicia.
"No quería que esa gente hiciera daño a ningún chico más. No
quiero que nadie más tenga la vida que he tenido yo".
Los arrestos de los pervertidos clientes comenzaron en
septiembre y Justin logró retomar su vida dejando de lado la
pornografía.
Fuente
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