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Falta de sueño en la adolescencia
Un grupo de investigadores descubrió que si el
rendimiento académico de los adolescentes es bajo, no
siempre está relacionado con la falta de estudio sino
que puede ser consecuencia de un mal dormir.
De hecho, los especialistas lograron determinar que los
chicos pierden cerca de dos horas de sueño cada noche,
durante la semana escolar.
El estudio, publicado en la última edición de Pediatrics,
aseguró que la disminución en la cantidad de tiempo que
duermen puede estar relacionado con la sobrecarga
horaria o con los relojes biológicos (ritmos
circadianos) de los jóvenes, que indican que un horario
distinto al de niños más chiquitos o adultos, lo cual
les dificulta dormirse más temprano.
La coautora del trabajo, Margarita Dubocovich, profesora
de farmacología molecular, química biológica y ciencias
de la conducta de la Universidad Northwestern, en
Estados Unidos, aseguró que los adolescentes “pierden
aproximadamente 10 horas de sueño por semana y durante
los sábados y domingos duermen más”.
Dubocovich y sus colegas, analizaron a 60 estudiantes
del último año de colegio secundario, los cuales
debieron mantener un registro diario, sobre la hora a la
que se iban a dormir y cuando se despertaban.
Este control se realizó durante el verano y en distintos
períodos de la época de clases.
A su vez, les realizaron pruebas divididas en cuatros
días con tres distintos horarios: de 6.30 a 8, de 11.30
a 13 y de 15 a 16.30 horas. Los evaluaron con un test de
computadora, para medir los tiempos de reacción y otro
con papel y lápiz, que estudiaba el ánimo y rendimiento
cognitivo.
Resultados
Los resultados demostraron que en período de receso
escolar, los chicos obtuvieron un promedio de 8.7 horas
de sueño a diferencia de las 7 que dormían cuando
asistían a clases.
Durante los fines de semana del verano, los patrones de
sueño de los adolescentes fueron similares a los días
entre semana. Cuando la escuela comenzó, esta cifra se
modificó y durmieron 30 minutos más en los fines de
semana del año escolar que en los fines de semana de
vacaciones, es decir, entre 9 y 9.5 horas.
Por otra parte, aquellos que realizaron las pruebas por
la tarde tuvieron un mejor rendimiento que aquellos que
las realizaron temprano por la mañana, con una
diferencia de 20 segundos en la velocidad de
finalización.
Especialistas afirmaron que hubieran deseado tener mayor
información incorporada al estudio, como cuánta cafeína
consumían los chicos, si tomaban siestas, o qué comían
en la mañana. Todos estos son factores que podrían
afectar los patrones de sueño y el rendimiento escolar.
Dormir bien
Además de la cantidad de horas que se dedican al sueño,
éstas deben ser rendidoras para la actividad diurna, es
decir hay que tener en cuenta la "calidad del sueño".
• Dedicar al sueño nocturno una cantidad de horas
regular y satisfactoria (6 a 8 en los adultos).
• Sentirse descansado y animoso al levantarse en la
mañana.
• No moverse, levantarse, moverse o hablar durante el
sueño.
• No roncar ni tener interrupciones respiratorias.
• No despertarse sin causa aparente.
• No tener sueños desagradables o pesadillas en forma
reiterada.
Fuente
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