Quizás sea una de las cosas más
shockeantes para los padres el pensar en
alumnos teniendo sexo en una escuela
secundaria, en el gimnasio, en el
auditorio o en un baño cuando, sobre
todo, a los otros no les importa.
Así instala, palabras más o menos, el
prestigioso diario The Washington Post
en su edición dominical el tema que es
objeto de alerta en los educadores, que
anuncian que el fenómeno es cada vez más
tolerado y más habitual. "Bueno miré y
nada, lo dejé seguir haciendo lo que
estaba haciendo", dice un alumno de la
Osbourn High School que se encontró con
una pareja teniendo sexo oral. "Me quedé
por cinco a ocho minutos, sólo hablando.
No estábamos preocupados por eso, pero
cuando vino el celador nos fuimos todos
corriendo".
La polémica surgió porque las
suspensiones por ese hecho puntual le
costaron ausencias clave al equipo de
fútbol escolar, y porque además los
familiares debieron oír la bochornosa
escena: dos chicas y tres chicos
entreverados en sexo oral, dentro de la
propiedad del colegio, mientras otros
tres chicos miraban. El superintendente
no lo puede creer: "Había visto de todo
pero esta es nueva".
En realidad no tan nueva, no tanto como
los adultos imaginan, advierte el
diario, que se cansa de citar
detenciones y sanciones a menores que en
diversas escuelas habían sido vistos
teniendo sexo. El estacionamiento, el
gimnasio, la sala de descanso, descansos
de escaleras, las aulas cerradas con
llave, los cuartos de los lockers... en
fin, los escenarios son diversos para la
pasión adolescente.
El asunto reviste cierta gravedad, no
obstante, porque luego los chicos
presumen de esos actos en público y
además, se está hablando de que chicas
de 15 a 19 ya tuvieron relaciones
vaginales y sexo oral, según el Centers
for Disease Control and Prevention que
cita The Washington Post.
Algunos creen que lo hacen ahí porque no
tienen dónde más hacerlo, otros que lo
copian de las películas y se dan coraje
con eso. Hay incluso quienes sí creen
que es raro y avergonzante. "No digan
que hay orgías, eso no es ningún
comportamiento adolescente normal", dijo
una chica de 17.
También está el testimonio de un
profesor que vio a dos chicos teniendo
relaciones y no lo reportó, preocupado
por las sanciones que podrían caer sobre
los jóvenes o sobre él. "También es
cierto que si hablás puede caerte
cualquier cosa encima y no todos gustan
de escuchar esto", aducía.
Algunas escuelas tienen normas
explícitas sobre el sexo, pero de
cualquier manera conviene que los padres
hablen de esto con los hijos, advierten.
Como es una realidad, concluyen, los
riesgos mayores ocurren cuando no hay
una discusión al respecto en la familia,
cuando se mira hacia otro lado o cuando
se vigila a los jóvenes atemorizándolos
o sin darles fundamentos.



