Las computadoras portátiles o laptops
han estado cobrando cada vez más
popularidad en los últimos años y se
espera que constituyan la mayoría de las
ventas de computadoras en unos cuantos
años, destronando a las PC. Pero así
como las portátiles le están pisando los
talones a las PC, otro producto
tecnológico, más pequeño y con mayor
movilidad, le está ganando terreno a las
laptops. Son los aparatos digitales
portátiles, que engloban a los celulares
más avanzados y a los reproductores
portátiles de medios entre los que
destacan los iPod de Apple.
Los teléfonos celulares de última
generación están rápidamente
desempeñando funciones antes reservadas
a las laptop. Teléfonos como el Palm
Treo, el BlackBerry, de la canadiense
RIM y el Sidekick que en Estados Unidos
ofrece T-Mobile, filial de la alemana
Deutsche Telekom, tienen teclados
completos y están mejorando cada vez más
y más el envío de email y mensajes
instantáneos, la navegación en red y
posibilitando incluso funciones como la
muestra y edición de documentos de
texto. Otras compañías, como Motorola y
Nokia, también han entrado en esta
carrera con nuevas ofertas en esta
categoría de teléfonos que lo hacen
todo.
El iPod de Apple está lejos de la
versatilidad del teléfono celular y es
esencialmente un aparato de
entretenimiento. Pero es increíblemente
popular e incluye funciones que no
tienen nada que ver con la música y que
antes eran propias de las portátiles,
tales como el almacenamiento de datos a
gran escala, la reproducción de videos y
la presentación de información de
contactos y calendario.
Estos avances hacen que sea cada vez más
fácil dejar la laptop en casa cuando
salga de viaje y confiar en la
combinación de un teléfono de última
generación y un iPod, aparatos que la
gente puede cargar de todas maneras por
sus funciones principales: hacer
llamadas y escuchar música. Las
funciones agregadas a estos aparatos
son, de hecho, ventajas extra.
Para poner a prueba esta teoría, mi
esposa y yo recientemente fuimos de
vacaciones a Irlanda y Escocia sin
llevarnos una portátil. Tan sólo me
llevé una cámara digital, un iPod con
capacidad de reproducir video (el cual
ya se encuentra disponible en América
latina) y un nuevo teléfono que estoy
probando; el BlackBerry 8700c, con
nuevas funciones, que aún no está
disponible en EE.UU. Por el momento no
hay planes de lanzarlo en América
latina, pero otros teléfonos BlackBerry
están disponibles en México a través de
América Móvil.
Algunas personas se preguntarán por qué
siquiera consideraría llevarme una
laptop de vacaciones. Pero el caso es
que tenía que atender un par de
compromisos de trabajo durante mi viaje
para lo que necesitaba acceso a Internet
y al correo electrónico. También quería
tener a mano alguna forma de bajar las
fotos de mi cámara digital y guardarlas,
en caso que ésta se perdiera o fuera
robada, o que su tarjeta de memoria se
borrara accidentalmente.
Además, necesitaba revisar mi correo al
menos una vez al día, para así no tener
que sortear literalmente miles de
mensajes sin abrir una vez que estuviera
de vuelta. Y por último, me gusta poder
usar la Web cuando viajo para buscar
información sobre los lugares y sitios
que visito.
Una computadora portátil puede manejar
fácilmente todas estas tareas pero es
muy tedioso tener que llevarla durante
unas vacaciones. También es cierto que
una vez en el hotel, tener fácil acceso
a una computadora se puede convertir en
una tentación demasiado grande para que
adictos tecnológicos como yo nos
quedemos pegados a la pantalla en vez de
disfrutar las atracciones del lugar.
Sorprendentemente, mis vacaciones sin
laptop funcionaron muy bien. La
experiencia me convenció de que incluso
algunos viajes de negocios sin demasiada
carga laboral pueden hacerse sin
portátil.
El iPod fue mi solución para hacer las
copias de seguridad de mis fotos
digitales. Cada noche, conectaba mi
cámara al iPod usando un accesorio
llamado iPod Camera Connector,
disponible por un precio de US$ 30 (en
América latina se puede pedir a través
de la página de Apple en www.apple.com/la
). El iPod rápidamente cargó todas mis
fotos en su amplio disco duro sin tener
que borrar mi música ni mis videos.
Hacia el final del viaje, tenía
guardadas cerca de 400 fotos de alta
resolución que podía reproducir como una
presentación.
El único aspecto negativo de este
proceso fue que el iPod no fue lo
suficientemente inteligente como para
recordar a qué fotos ya le había hecho
copias de seguridad, o permitirme
seleccionar sólo las nuevas. Así que
cada noche hacía copias de todo el
contenido de la tarjeta de memoria de la
cámara, duplicando todas las fotos que
ya había copiado. Pero funcionó.
Dependí más del BlackBerry. El nuevo
modelo 8700c, que costará en EE.UU. US$
300, es el mejor BlackBerry hasta el
momento. Es más pequeño y liviano que
los modelos anteriores y tiene una
deslumbrante pantalla a color. Debido a
que el BlackBerry que usé para mi prueba
tiene la misma tecnología celular que se
usa en Europa, funcionó de maravilla en
Irlanda y Escocia, tanto para llamadas
como para el manejo de datos. Antes de
irme a Europa programé mi Treo, que es
un modelo que sólo se vende en EE.UU.,
para que enviara mis llamadas al
BlackBerry, y programé a mi servicio de
correo electrónico en casa para que me
enviara los email al BlackBerry.
Ganándole tiempo al tiempo mientras
hacía cola, me subía a un taxi o
esperaba en mi habitación de hotel pude
revisar toneladas de email fácilmente
usando el BlackBerry. No podría haber
hecho esto tan convenientemente si
hubiera usado una laptop o dependido de
las visitas a cafés Internet o centros
de negocios de los hoteles.
Para mi sorpresa, el navegador del nuevo
BlackBerry fue muy bueno y rápido. Pude
mantenerme informado de las noticias en
EE.UU., y buscar detalles de la historia
y cultura irlandesa y escocesa a través
de este pequeño aparato.
El único lado negativo del BlackBerry
fue que tuve que monitorear
constantemente la capacidad de email que
podía recibir el servicio de Internet de
BlackBerry, suministrado por la
operadora estadounidense Cingular, el
cual decide cuanto correo puede recibir
el aparato. Su límite de 25 megabytes,
en una era en la que Google y otros
ofrecen dos gigabytes de capacidad,
resulta irrisoria.
Aún así mi experimento con los aparatos
portátiles salió muy bien. Me alegré de
ver a mi laptop cuando llegué a casa.
Pero no la extrañé mientras estuve
fuera.
Por Walter S. Mossberg



