La revolución
indie parece haber
encontrado sus condiciones materiales
(¿virtuales?) de producción, precisamente en
el medio alternativo de difusión por
excelencia, Internet.
Lo demuestra el inédito caso de los
jovencísimos
Arctic Monkeys, con 19 años promedio
entre los cuatro integrantes de esta banda
indie de los suburbios de Sheffield,
Inglaterra, que ya consiguió varios récord
en la historia de la música y que miles de
fans los sigan en sus recitales. Todo por
fuera de la industria discográfica y sus
tradicionales mecanismos de promoción.
Desde 2002, cuando se establecieron como
banda, sus temas pop con rastros de punk y
retro rock –comparados con
The Libertines y los
Kaiser Chiefs– y letras de cierto
contenido social comenzaron a circular en
formato mp3 por la web en foros, blogs y
plataformas como
My Space y
Pure Volume. Un boca a boca que se
transformó en una bola de nieve. Y cuando en
mayo de 2005 el sello Bang Bang editó su
primer EP
Five minutes with the Arctic
Monkeys, se convirtieron en la primera
banda que sin editar un disco alcanzó el
puesto número 1 en los
charts
ingleses.
La semana pasada, ya con el sello
Domino Records –el mismo que sus
primos
Franz Ferdinand– finalmente su primer
disco salió a la venta, con un nuevo récord:
Whatever people say I am, that’s what I’m
not es disco debut de una banda
británica que más copias vendió en la
primera semana, algo así como 200 mil cds
incluso con reservas antes del día del
lanzamiento.
Prometen ser la banda del año, aunque Alex
Turner, Jamie
Cookie Cook, Andy
Nicholson y Matthew
The Cat Helders
aún viven con sus padres. Con su permiso, en
octubre del año pasado salieron de gira por
Europa, Estados Unidos y hasta llegaron
hasta Japón, con entradas agotadas en cada
recital y nuevas fechas no programadas.
Tan prematuros y exitosos, los Arctic…
forman parte de un fenómeno que inaugura una
nueva era en la industria del
entretenimiento. Sus canciones, breves de 2
a 3 minutos, en formato demo listas para
bajarse gratis de su web sólo son una parte
de la campaña de publicidad online. Desde
esa plataforma lograron una amplísima
red de fans con varios sitios que los
reúnen, difunden información sobre la banda
y finalmente compran sus discos en los
recitales y en tiendas online.
Aunque ante tanta exhibición también fueron
acusados de estar
”sobrevalorados”; de parecerse a muchas
otras bandas (como The Strokes); y de contar
con el “guiño” de buena parte de la prensa
británica (caso de
NME y
The Guardian que le dieron la máxima
calificación a su disco). Sin embargo, no
son los únicos que tienen a mano los medios
ni los que intentan la auto-promoción como
camino para alcanzar la fama. Sus fans,
responden: “Que los apoye todo el mundo no
es la única razón de que sean tan buenos, es
sólo una de las razones”.