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De la mano de la robótica llegan los
cyborg
El desarrollo acelerado de la robótica y la cibernética
darán paso a los cyborg, una mezcla de hombre y máquina.
Kevin Warwick, gurú tecnológico británico, dice que en el
futuro el hombre y los chips se fundirán en uno solo.
Un hombre nada, camina e incluso corre, pero con dos piernas
computarizadas, dentro de las cuales miles de datos se
combinan para dotarle de movimientos naturales y precisos.
Más de 30 mil enfermos de Parkinson cuentan con electrodos
en sus cerebros que controlan los temblores. Decenas de
miles de marcapasos marcan el latido del corazón y mantienen
vivos a cientos de personas en el mundo. Otros tantos tienen
injertados en sus cuerpos bombas que dosifican calmantes e
insulina. Y el próximo mes podría estar aprobado un sistema
de electroestimulación cerebral para combatir la depresión,
mientras ya se tiene en carpeta un sistema similar para
tratar migrañas, adicciones y la obesidad.
Casi sin darse cuenta, la especie humana está dando
pequeños, pero decisivos pasos en su escala evolutiva. Así
lo cree una serie de científicos ligados a las nuevas
tecnologías que sostienen que la era de los cyborg -humano
robotizado- ya está aquí.
Si el cuerpo humano es una máquina, el sistema nervioso es
su instalación eléctrica y desde hace más de 20 años los
científicos estudian cómo restaurar las conexiones o
interferir su flujo.
De allí ha surgido toda una gama de implantes eléctricos y
computarizados que están penetrando el cuerpo para
desempeñar funciones localizadas. Sin embargo un cyborg real
involucra obligatoriamente ligar tecnología directamente al
cerebro humano o al sistema nervioso.
Conectado a Internet
Kevin Warwick, jefe del Departamento de Cibernética de la
Universidad de Reading, en Inglaterra, confesó en 1998 su
verdad: “En agosto, un chip de silicio fue implantado en mi
brazo, permitiendo a un computador monitorear mis
movimientos mientras caminaba por los halls de mi
universidad”, contó a La Nación.
El implante de Warwick se comunicaba gracias a ondas de
radio que eran tomadas por un complejo de antenas
distribuido a lo largo de toda la facultad. El experimento
duró nueve días, aunque 18 meses después el científico-cyborg
volvió a la carga y se puso otro implante que monitoreaba
las señales nerviosas que iban y venían de su cerebro.
Una de sus creaciones más impactantes es una mano robótica
capaz de ser controlada a través de un chip implantado en el
sistema nervioso, algo que tuvo que experimentar consigo
mismo. Su cerebro aprendió rápidamente que era una mano
artificial y fue capaz de controlarla. Luego hizo un notable
experimento en Nueva York, que consistía en controlar desde
allí, con su sistema nervioso conectado directamente a
Internet, la mano en Inglaterra, en otro continente. Le
resultó. “Eso demuestra que el cuerpo no es sólo esto, lo
que ves, sino cualquier cosa que puedas conectarte mediante
cables. Es un concepto muy diferente. Es como ser un
Superman, en cierta manera”, dijo.
Los implantes de biochips ya se ocupan en personas lisiadas,
como el norteamericano Matthew Nagle, que sufre de parálisis
total y que usa su computadora moviendo un cursor con su
cerebro, gracias a un chip incrustado en la zona del córtex
que controla la mano izquierda. También existen los biochips-identificadores
de personas.
Pero el fin no sólo es suplir deficiencias, sino mejorar lo
que ya hay. “La idea de ser un cyborg es elevar las
capacidades que tenemos como humanos: mejorar nuestros
sentidos, ser capaces de realizar complejas operaciones
matemáticas y, espero, poder comunicarnos a través del
pensamiento. Mi idea es que se pueda conectar un puerto de
entrada y salida de información al cerebro, para adaptarlo a
nuevas posibilidades. Es muy parecido a lo que se ve en la
película Matrix”, añadió.
En ese nuevo formato humano la educación sería muy distinta,
porque no habría necesidad de aprender nada. Solamente habrá
que cargarse en el cerebro las habilidades que se quieran
tener. “Todavía no queda claro cómo se podrá hacer esto
posible, pero es un enorme campo de investigación para los
próximos años”, dice.
Para el científico británico claramente los cyborgs tendrán
habilidades más allá de las que tiene un humano, lo que
generará un dilema ético entre quienes quieran conectarse y
quienes no. “La conexión directa entre el cerebro humano y
las máquinas abre todo tipo de posibilidades. En ese
sentido, lo más probable es que sean una nueva especie, pero
no creo que sea sensato pensar en los cyborgs como en una
especie humana más de lo que un hombre puede ser considerado
un tipo de gorila”.
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