Se trata de un
fósil de unos 375 millones de años y que
pertenece a una especie de
pez-cocodrilo, del que nunca antes
se había tenido noticia.
Disponía de
dientes afilados, aletas articuladas y
costillas similares a las de un animal
terrestre.
Estas aletas
y costillas son capaces de soportar un
cuerpo de más de dos metros de largo.
A este
descubrimiento
hay que sumarle el del
Gogonasus,
cuyo esqueleto apareció en un arrefice
australiano el pasado octubre.
El
Gogonasus,
con 380 millones de años de antigüedad
parece estar más cerca de los
animales terrestres que el
Tiktaalik,
o que el
Eustenopteron,
que hasta hace poco se consideraba el
antepasado común de todos los animales
terrestres.
"No apareció de la nada"
Marcus Davis,
uno de los investigadores de la Universidad
de Chicago a quien se le debe el
descubrimiento del
Tiktaalik afirmó
que su hallazgo y el de "otros fósiles
recientemente descubiertos, nos sugieren que
la estructura que hace a los animales
terrestres únicos (las extremidades
inferiores y superiores o los dedos) no
apareció de la nada".