Llegó tarde como siempre y con cara de pocos amigos comenzó a insultar y a escupir a los cientos de fans que se congregaron en una disco de Santiago para escucharlo cantar. Parece ser que Charly García hizo de las agresiones y los ataques de ira un sello personal, como tiempo atrás lo había sido su maravillosa música: ustedes no son fans, me encantaría ir al escenario y tocar. ¿Puede ser, gritó.
Con sus actitudes sólo logro arruinarle el cumpleaños número 51 a Negro Piñera, un cantante chileno que goza de una gran popularidad en el país trasandino. El artista había empezado la fiesta en compañía de sus admiradores y de su bellísima mujer, Belén Hidalgo. Pero pronto la jornada se convirtió en una pesadilla por culpa del argentino.
Una vez en el escenario Charly comenzó a cantar "Estoy verde" y siguió con los acordes de "Dinosaurios", mientras no dejaba de beber sorbos de whisky de una petaca. En un momento dado, una fans logró subir y obligó al cantante a que bailara con ella.
García, en un acceso de violencia, empujó a la admiradora y finalmente intentó sacarla a patadas, siendo controlado por el personal de seguridad.
Sin la menor culpa siguió con su show, lanzando frases como "les vengo a tocar gratis, ¿entienden?!". Acto seguido le rompió el celular de un pisotón a un fanático y se enojó con otro que se quedó callado cuando lo hizo subir al escenario. El público, enojado, lo insultó y le tiró un vaso.
Consultado por las locuras del creador de "Seminare", Piñera contestó: "tenerlo en Chile ya es un logro. Charly para mí es un ídolo, arriba del escenario es un monstruo. Ahora tanta fama, tanta locura, te conduce a malos pasos. Arriba del escenario es un ídolo, en cambio abajo es un desastre, impredecible".