Esta circunstancia que le lleva a plantearse dos vías para lograr felicidad, una de ellas consiste en mantener el equilibrio entre el placer y el dolor, pues "ambos extremos producen infelicidad", y la otra, "más drástica y quizás más auténtica", en aislarse del mundo, evitando interaccionar con él y que la información sensorial alcance el sistema emocional del cerebro.
AISLARSE DEL MUNDO PARA SER FELIZ
Esta segunda vía se alcanzaría por la idea de Dios y el rezo o la meditación. "Quien en medio del placer no siente deseo (...) Quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera (...) Quien ni odia ni se entristece (...) Ése está en plena posesión de la felicidad o la sabiduría", destacó el profesor Mora, con una cita del Mahabarata, un libro Indio sobre religión, filosofía y mitología.
Por su parte, el escritor Luis Muñoz, licenciado en Filología Española y en Filología Románica por la Universidad de Granada, destacó que, desde el punto de vista de la literatura, "es más fácil escribir sobre la infelicidad" porque este estado "lleva aparejada la necesidad de aliviar el dolor que produce, algo que puede hacerse fácilmente a través del lenguaje poético". "La felicidad no necesita de ningún tipo de escritura por su condición irreflexiva", acotó.
"El lenguaje de la poesía expresa la infelicidad mejor que la felicidad, pues cuenta con más recursos verbales para la primera y atrae especialmente los momentos desgraciados", añadió. Esto explicaría, entre otras cosas, que este tema haya impregnado tantos poemas desde los orígenes del género, que "no es más que el testimonio de una sensibilidad o de una inteligencia", concluyó.



