Gigi Sohn, experto en derechos de autor y presidente de “Public Knowledge” ya testificó el año pasado en el Congreso considerando que “las infracciones eran desproporcionadas para el daño producido” y puso como ejemplo el caso de Jammie Thomas condenada al pago de 9.000 dólares por cada canción que compartió en las redes P2P.
Si ya las leyes actuales de sobreprotección del copyright son consideradas injustas y desproporcionadas no sabemos qué pasará si se aprueba la escandalosa Ley PRO-IP.



