Esta lacra de los servicios de email y móvil comienza a propagarse también en los terminales, y en algunos países esto supone un peligro aún mayor, ya que como comenta un usuario norteamericano, “es realmente molesto, porque tengo que pagar cada vez que recibo un mensaje”. En este caso los mensajes también cuesta recibirlos - algo que afortunadamente aquí no pasa - por lo que la amenaza del spam en móviles es aún más importante.
De hecho, ya han comenzado a utilizarse estos mensajes para la variante del phishing que hace uso de SMS en el móvil. Ya tiene nombre propio, ’smishing’, y el objetivo sigue siendo el de tratar de engañar a los usuarios de teléfonos móviles para que den información confidencial sobre cuentas bancarias.



