El experto y responsable del proyecto, Anirban Bandyopadhyay, asegura que han obtenido un dispositivo dieciséis veces más rápido que la mayoría de los ordenadores que conocemos. El ordenador funciona como el cerebro, interactuando con las neuronas. Un pulso enviado a una molécula central, de cuatro conos y unida a 16 duroquinonas, proporciona casi 4.300 millones de operaciones diferentes, en comparación con las dos salidas diferentes que el transistor de un ordenador normal puede conseguir.
No es más
grande que unas pocas moléculas y dicen
que puede reproducir el comportamiento
del cerebro humano. Además es 16 veces
más rápido que los ordenadores actuales.
¿Alguien da más?
Desarrollado en el
Instituto Nacional
de Materiales
Científicos de
Japón, este
“ordenador” se
autoproclama como el
más pequeño del
mundo. Está hecho de
duroquinonas,
quinonas utilizadas
en la nanotecnología
y cientos de veces
más pequeñas que las
ondas de luz
visibles. El
dispositivo se ha
construido con 17
moléculas
duroquinonas: una en
el centro y las
restantes formando
un anillo alrededor.



