"La esterilización no es un requisito fundamental para la reasignación del sexo, por eso decidí preservar mi derecho a procrear", explica Beatie. El primer hombre embarazado del mundo explica que cuando decidió cambiar de sexo se sometió a la operación para que le extirparan los pechos, así como a la terapia hormonal, pero decidió no hacer lo mismo con su sistema reproductor femenino.
Esta decisión le permitió hacer lo que su compañera sentimental desde hace diez años, Nancy, no pudo debido a una endometriosis. Con esta idea, hace un año Beatie acudió a un centro de inseminación artificial para cumplir con su sueño y el de su pareja. "El embarazo es una sensación increíble. Aunque mi barriga crezca día a día, yo me siento hombre y cuando mi hija nazca, yo seré el padre y Nancy la madre", explica.
"Legalmente estoy casado con Nancy", explica Beatie, que señala que el deseo de tener un hijo ha sido mucho más fuerte que todos los obstáculos que hayan podido surgir en su camino. "Cuando decidimos tener un hijo, nuestros familiares se quedaron sorprendidos y muchos médicos se sobresaltaron. Para los vecinos éramos una pareja normal, ahora ya no lo seremos nunca más", narra Beatie, que sostiene que "desear un hijo no es una prerrogativa femenina, sino que forma parte del ser humano".



