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La protección de los menores
en Internet
Las características actuales de Internet, en
particular la gran libertad de expresión que existe de
facto y las grandes dificultades para regular la
distribución de los contenidos, son motivo de gran
preocupación en muchos sectores sociales por la influencia
que puede ejercer sobre los menores que se adentran en esas
aguas tan procelosas.
La propensión de todos los medios de comunicación hacia
las informaciones sensacionalistas no hacen más que
acrecentar esa preocupación. Internet parece ser un entorno
en el que proliferan individuos astutos capaces de las
tropelías más sofisticadas y de las trampas más
insospechadas, se les llame hackers, piratas o como
sea; un entorno con abundantes zonas oscuras en las que
acecha el robo de información, el fraude, la pornografía,
etc. La mediación tecnológica de todos estos peligros no
hace más que incrementar el miedo y la sensación de
indefensión y debilidad. Y en ese ambiente, los niños, por
definición, son los habitantes más desprotegidos, más
vulnerables. En esta imagen hay mucho de ficción y mucho,
también, de verdad. Frente al sensacionalismo y la
exageración no se puede frivolizar y banalizar la realidad.
Más allá, no obstante, de las diversas apreciaciones que
podamos tener unos y otros acerca de los peligros que
acechan en Internet, todas las sociedades democráticas han
colocado entre sus valores más destacados la protección de
la infancia. Para ello hemos llegado a traspasar las
sacrosantas paredes del hogar familiar y a imponer, incluso
contra los propios padres, los derechos de los niños y de
las niñas. A muchas libertades fundamentales les hemos
puesto como uno de sus límites la protección de los menores.
Hemos abolido el trabajo infantil y nos hemos obligado a
educar escolarmente a todos nuestros hijos. La dignidad
humana, el primer valor de nuestras sociedades occidentales,
la queremos sin excepción también para los niños y las
niñas.
Todo esto supone que es un deber social proteger a la
infancia contra una serie de peligros y de amenazas para su
crecimiento y desarrollo como personas en sociedad. Este
deber alcanza a todos: a los padres y madres, a los
docentes, a los vendedores, a los industriales... y al
estado. Este, como instrumento al servicio de la sociedad,
tiene un interés preeminente en garantizar la protección de
los menores.
Este interés ha llevado a los gobiernos democráticos a
buscar formas de proteger a la infancia en Internet. Se han
aprobado leyes para regular el acceso de los menores a
contenidos considerados inadecuados, así como para
garantizar su propia privacidad y la de sus familiares.
Algunas de estas leyes han ido demasiado lejos y han sido,
incluso, revocadas por el poder judicial. Se han
desarrollado, también, tecnologías orientadas a filtrar
aquellos contenidos considerados perjudiciales para los
menores. Buena parte de estas tecnologías han atraído las
críticas de los sectores que militan en defensa de las
libertades y los derechos civiles. La Unión Europea viene
desarrollando un plan de acción para una Internet segura
para la infancia. Este plan de acción se articula en torno a
tres líneas de actuación: la creación de un entorno más
seguro para los menores, fundamentalmente mediante la puesta
en pie de una red europea de ``líneas directas'' y el
fomento de la autorregulación y códigos de conducta; la
elaboración de sistemas de filtrado y clasificación de los
contenidos, y el desarrollo de actividades de
sensibilización. Se han promovido iniciativas de diversa
naturaleza para ayudar al cumplimiento de estos objetivos. Y
en torno a todo ello se ha suscitado un multifacético debate
social que nos ha colocado lejos de un deseable consenso en
torno a estas cuestiones.
En todo caso, para tener una comprensión adecuada de los
riesgos con que pueden enfrentarse los menores en el
ciberespacio, debemos distinguir entre diversos tipos:
- Contenidos inadecuados
- Los menores pueden encontrar con relativa facilidad
contenidos pornográficos, violentos, racistas,
extremistas, sectas, materiales relacionados con las
drogas y mensajes con todo tipo de engaños y fraudes.
Con frecuencia, se ha argumentado que no es tan fácil
como se cree ``toparse'' con este tipo de contenidos. De
hecho, muchos de los contenidos pornográficos requieren,
para acceder a ellos, la presentación de números de
tarjetas de crédito. Pero no conviene exagerar en un
extremo ni en el otro. La oferta de pornografía es muy
abundante y las invitaciones por correo electrónico,
también. Una búsqueda en un motor de búsqueda sobre, por
ejemplo, animales u otros temas inocuos puede incluir en
sus resultados sitios pornográficos con gran facilidad.
Lo mismo puede suceder con cultos satánicos, sectas y
demás.
- Abuso físico
- Más improbable, pero nunca imposible, es que el
menor se encuentre con invitaciones, particularmente en
salas de chat, a encuentros reales con personas
desconocidas. La ingenuidad de los chicos y chicas puede
jugar, en este caso, desagradables sorpresas.
- Acoso y hostigamiento
- A través del correo electrónico, foros de discusión
y salas de chat, los niños y adolescentes
pueden verse sometidos a mensajes persistentes que les
hostiguen y acosen, cuyo desenlace puede ser
imprevisible.
- Información personal
- La ingenuidad de los chicos y chicas les convierte,
con cierta facilidad, en presa fácil para la obtención
de ciertos tipos de informaciones personales sobre él y
su familia. Estas informaciones pueden ponerles en
riesgo y ser utilizadas para fines insospechados.
Soluciones insatisfactorias
Estados Unidos ha sido, hasta el momento, el país que más
se ha comprometido en este esfuerzo de protección de la
infancia en Internet. Pero las soluciones que ha ensayado no
han conseguido ese consenso del que hablaba antes.
Varias leyes aprobadas por el parlamento de Estados
Unidos y promulgadas por el presidente de la nación han
acabado revocadas por la Corte Suprema, debido a su
inconstitucionalidad, o están a punto de serlo. En el ánimo
de controlar el acceso de los menores a ciertos tipos de
contenidos, esas leyes han llegado a restringir
indebidamente el derecho a la libertad de expresión de los
adultos.
Como una alternativa esperanzadora, el gobierno de aquel
país y los gobiernos de la Unión Europea han decidido
promover la llamada ``autorregulación'', basada en el uso de
programas de filtrado. En torno a esta opción, se viene
desarrollando en la Unión Europea un vasto plan de acción de
muy difícil implementación. Las dificultades tecnológicas,
la complejidad de la necesaria coordinación de agentes
sociales muy diversos (padres, madres, educadores,
industriales, proveedores de servicios, proveedores de
contenidos, desarrolladores de software, instituciones,
etc.) y las voces críticas de los grupos que vigilan las
libertades y los derechos civiles, todo ello está
determinando un desarrollo muy lento y complicado de ese
plan de acción.
No es este el lugar para analizar el software de filtrado
y bloqueo de contenidos. Si toda herramienta debe ser
juzgada por los resultados que obtiene, el software de
filtrado deja mucho que desear.
Un estudio [22]
realizado por el Instituto del Audiovisual y de las
Telecomunicaciones en Europa (IDATE) para la Comisión
Europea, en diciembre de 1999, analizó cinco programas de
filtrado en seis países europeos diferentes, España entre
ellos. Solo un 45 por ciento de los 95 analistas empleados
quedaron satisfechos con el software de filtrado. La mayoría
(un 52 por ciento) consideró que el software de filtrado no
era fiable. La fiabilidad era entendida como la capacidad de
filtrar y bloquear los contenidos considerados perjudiciales
para los menores. El software, dice el informe, ``no
bloqueaba contenidos porque era incapaz de interpretar
correctamente el significado y el contexto de palabras o
frases utilizadas o, en caso contrario, bloqueaba en exceso
contenidos adecuados. Merece la pena notar que casi el 25%
de las respuestas decía que el software analizado impidió en
exceso al usuario acceder a contenidos de la Red''. Los
analistas de países mediterráneos fueron los más
insatisfechos con el software: solo un 28 por ciento de los
analistas franceses mostraron satisfacción por el software
de filtrado, en comparación con un 57 por ciento de los
analistas británicos. Cyber Patrol, uno de los productos de
filtrado más extendidos en todo el mundo, fue el peor
valorado por los analistas, pues solo un 33 por ciento se
sintió satisfecho con sus resultados.
Cuando estos programas de filtrado alardean de la
eficiencia con que ejecutan su tarea, no puedo por menos que
hablar de engaño. Uno de estos programas es
Optenet.
Lo menciono aquí por dos razones. Una, porque es un programa
de filtrado desarrollado por una empresa vasca que está
participando en el mencionado plan de acción europeo. La
otra razón es que Optenet se presenta a sí misma como la
última maravilla en el ámbito de las soluciones de filtrado
de los contenidos en Internet. En su sitio web, Optenet
alardea de ofrecer una ``eficacia'' del 97 por ciento. Ya
que no explica en qué consiste esa ``eficacia'', creo estar
en mi derecho si digo que debe entenderse que es capaz de
bloquear el acceso al 97 por ciento de los contenidos
inadecuados para los menores. Pues bien, eso es lisa y
llanamente imposible. No existe, hoy por hoy, ninguna
tecnología capaz de alcanzar esa eficacia.
Al final de este artículo se incluyen abundantes
referencias de informes sobre el software de filtrado. De su
lectura podemos extraer una conclusión firme: los programas
de filtrado con un elevado grado de ``eficacia'' en el
filtrado y bloqueo de los contenidos inadecuados para los
menores impiden, también --por error, por desidia, por
razones económicas, por razones ideológicas y de otro
tipo--, el acceso a contenidos inocuos e incluso valiosos.
La sabiduría popular dice que no se puede poner puertas
al campo. Eso es mucho más cierto cuando nos referimos, no
al campo, sino a un océano de dimensiones gigantescas, en
constante movimiento y cambio y que, además, no cesa de
crecer. A finales del 2000, se estimaba que había en
Internet 3.000 millones de páginas web. Además, cada día se
crean miles de páginas web nuevas, otros miles más se
modifican y también desaparecen varios miles. No hay forma
humana de mantenerse al día de este frenético ritmo de
cambios y, consiguientemente, de proporcionar un servicio de
filtrado actualizado.
Hasta el día de hoy, hay tres formas básicas de filtrar
los contenidos de Internet. Una se basa en el reconocimiento
de palabras clave. Este método está absolutamente
desprestigiado por su ineficacia. No hay forma de averiguar
con eficacia si la palabra ``pecho'' o ``sexo'' está siendo
utilizada en un texto médico, en un relato literario, en un
contexto coloquial, en un documento pedagógico o en uno
pornográfico. Cuando se bloquea el acceso a los textos que
contienen alguna de esas palabras, se corre el riesgo de
bloquear contenidos inocuos e incluso valiosos. Optenet dice
que su técnica se basa en un ``análisis semántico'', lo que
me hace temer lo peor. Además, este método es incapaz de
reconocer imágenes.
Otro método se basa en la confección de ``listas
negras'', es decir, listas de sitios web clasificados por su
contenido pornográfico, violento, obsceno, etc. A este
método se le puede aplicar, en el mejor de los casos, lo
dicho acerca de la imposibilidad de clasificar un entorno
tan inmenso, cambiante y dinámico como es Internet. Esa es
la razón por la que, a pesar de ocultarlo en sus
declaraciones, los servicios que dicen utilizar este método
recurren también al método de las palabras clave.
El tercer método está relacionado con la tecnología PICS
(Plataforma para la Selección del Contenido en Internet).
Muy sofisticado, está aún en plena evolución, pues debe
superar numerosos inconvenientes. Con PICS sería posible, en
teoría, etiquetar los contenidos de Internet y proceder a
bloquear el acceso a los que contuvieran etiquetas
clasificadas como inadecuadas según una variedad de
procedimientos y clasificaciones. Pero este método se
enfrenta con dos desafíos que se me antojan insuperables.
Por un lado, si el etiquetado es ejercido por los propios
proveedores de contenidos de forma voluntaria, sospecho que
no podremos ser nunca muy optimistas. Todo hace indicar que
sería necesaria una legislación que obligara a todos los que
publicaran contenidos en Internet (en la Web, en foros de
discusión, en salas de chat, etc.) a etiquetar su contenido.
Por otro lado, cuando el etiquetado es realizado por
terceras partes, nos encontramos frente al problema ya
mencionado de poner puertas al océano.
Por otro lado, el software de filtrado puede realizar
diferentes tareas. Además de bloquear el acceso a
determinados contenidos, la mayoría de estos programas
tienen otras funciones. Dos de las más interesantes y más
útiles son un control de tiempos y un registro de
actividades en línea. Con el primero, podemos limitar el
tiempo y las horas del día en las que el niño o adolescente
está conectado a la Red. Con el segundo, podemos revisar los
sitios de Internet que ha visitado y los foros en los que ha
participado.
A pesar de estas consideraciones, quien quiera utilizar
software de filtrado libremente lo puede hacer, por
supuesto. Pero nadie debería inducirle a pensar que va a
obtener unos resultados que son imposibles. Son muchos los
interesados en crear esta falsa ilusión de seguridad
(gobiernos, vendedores de software de filtrado, etc.). Por
eso es necesario explicar pacientemente que el software de
filtrado, hoy por hoy, adolece de muy serias limitaciones.
Sin embargo, muchos pueden encontrar útiles las funciones de
control de tiempos y de registro de actividades.
Sin embargo, los sistemas de filtrado, clasificación y
etiquetado podrían restringir la libertad de expresión y
limitar el acceso a la información si son utilizados por los
gobiernos o las administraciones, o se impone la obligación
de su uso por parte de los ciudadanos.
Condiciones para el uso de filtros
Si, como he dicho, a pesar de todo, un individuo decide
libremente utilizar software de filtrado para restringir el
acceso a Internet de los menores que tiene bajo su tutela,
está en su derecho. Pero, debido a la gran cantidad de
problemas que acompañan a los sistemas de filtrado,
clasificación y etiquetado de contenidos, deberían exigirse
unas condiciones mínimas de aceptabilidad de este tipo de
software.
La Electronic Frontier Foundation ha propuesto [9]
un extenso conjunto de directrices que deberían
implementarse en el uso de los filtros. Me he inspirado en
ellas para hacer las siguientes observaciones:
- Los proveedores de servicios o software de filtrado,
así como los directores y administradores de escuelas,
bibliotecas y demás entidades deben observar la
normativa legal sobre recogida, uso y distribución de
información personal de los usuarios.
- Los proveedores de servicios o software de filtrado
deben ofrecer, sin cargo, información veraz sobre los
valores, criterios y métodos de filtrado que utilizan.
Especialmente, deben informar si filtran contenidos
políticos, ideológicos, religiosos, literarios,
artísticos, científicos o información de actualidad.
- Los proveedores de servicios o software de filtrado
deben ofrecer información veraz sobre las limitaciones
de sus servicios o productos.
- El software de filtrado debe informar al usuario si
está siendo supervisado y con qué criterios. También
debe informar de las razones por las que un contenido
concreto ha sido bloqueado cuando el usuario intenta
acceder al mismo.
- Los productos y servicios de filtrado no deben tener
activadas por defecto las opciones más restrictivas y
las funciones de supervisión, permitiendo que sea el
usuario quien tome voluntariamente la decisión de
activarlas.
- En la medida de lo posible, los productos y
servicios de filtrado deben ofrecer al usuario las
mayores posibilidades de configuración del producto o
servicio, con el fin de que pueda adaptarlo al máximo a
sus intereses y necesidades, así como a sus valores y
criterios de clasificación de los contenidos.
- Los responsables de sitios web clasificados por las
compañías de software o servicios de filtrado deben
disponer de un medio para pedir explicaciones a dichas
compañías sobre el tipo de clasificación y filtrado a
que ha sido sometido su sitio web. Asimismo, deben poder
revisar sin cargo dichas clasificaciones.
Nuestra vieja conocida la educación
Internet es una maravilla de la tecnología, pero la
tecnología no puede hacer milagros. Solo la ignorancia puede
llevarnos a pensar que la tecnología puede obrar milagros.
Peor aún, solo una deficiente concepción de la educación
moral puede hacernos pensar que un software, un puñado de
unos y ceros, puede sustituir la necesaria educación moral
de los pequeños. Incluso si el software de filtrado pudiera
alejar a los chicos de una buena parte de los contenidos
pornográficos, violentos, racistas, xenófobos, extremistas,
machistas, infieles, abortistas, nazis o lo que ustedes
quieran, incluso si ese software fuera capaz de convertir el
océano indomable del ciberespacio en una piscina de aguas
tranquilas y bien saneadas, incluso entonces seguiría siendo
necesario que los padres, las madres, los educadores, los
tutores, acompañaran a los chicos y chicas en su aprendizaje
acerca de en qué sociedad van a vivir cuando sean adultos,
cuando ya tengan que nadar fuera de la piscina.
Este mensaje, con el que es probable que una gran mayoría
esté de acuerdo, va, no obstante, a contra corriente de la
tendencia que se ha venido instalando en nuestras sociedades
y que consiste en una dejación de responsabilidades en la
educación de los niños por parte de sus padres y madres.
Tengo para mí que hemos pasado, en unos pocos años, de un
extremo al otro: de la letra con sangre entra y palo y tente
tieso a una permisividad y un abandono de responsabilidades
realmente preocupantes. Así, el software, la el milagro de
la tecnología viene a rescatarnos de esta incómoda
obligación moral.
No hay atajos. Todos los que tenemos en algún momento la
responsabilidad de la tutela de los menores debemos tomar la
responsabilidad de educarlos en el uso de Internet. Tenemos
que aprender a aconsejarles y ayudarles en el uso del
ciberespacio, como tenemos que aconsejarles y ayudarles en
su incipiente vida sexual. De lo contrario, sucederá lo que
ya sabemos: se procurarán ese aprendizaje por otras vías,
tal vez no muy prometedoras.
Todo esto significa, en primer lugar, diálogo. Debemos
dialogar sobre cómo usan Internet. Saber lo que les
interesa, las experiencias que están teniendo, qué es lo que
más les atrae, etc. Y debemos darles nuestros puntos de
vista y discutirlos con ellos. También significa que, en
muchas ocasiones, debemos navegar con ellos, no como hace un
espía con su víctima, sino como debe hacer un padre, una
madre, un maestro/a, un tutor... Personalmente, no creo que
sea bueno que un chico o una chica de quince años pase un
tiempo excesivo ante un ordenador, sea conectado a Internet
o a una videoconsola, o ante el televisor, ni siquiera ante
un libro. Por muy atractivo que pueda ser --y lo es-- el
mundo virtual, debemos buscar siempre los equilibrios.
Los lectores y lectoras de este artículo pueden querer
considerar el interés de algunas recomendaciones:
- Establezca normas razonables de uso del ordenador y
de internet por parte de sus hijos. Un límite de tiempo
puede ser una de ellas.
- Haga del uso del ordenador y de internet una
experiencia familiar. En la medida de lo posible, es
deseable ``acompañar'' con cierta frecuencia al menor en
su navegar por la red. Es una buena idea, también, que
el ordenador no esté situado en su dormitorio, sino en
la sala de estar. Esto ayudará a que dicha experiencia
sea realmente familiar y favorecerá el control paterno.
- No proporcionar información de carácter personal
(nombres, apellidos, edad, sexo, número de teléfono,
dirección, localidad, etc.) a personas o servicios
desconocidos. Cuanto más anónimo sea el uso de internet
por parte de un menor, tanto mejor.
- Controle las posibles citas, encuentros y
relaciones, en general, que pueda establecer su hijo/a.
De la misma forma que supervisamos este tipo de
relaciones en el espacio físico, debemos hacerlo en el
ciberespacio.
- Aconseje a su hijo o hija no participar en debates y
conversaciones airados, agresivos, amenazantes, obscenos
o que le hagan sentirse incómodo/a.
- Mantenga, en fin, un diálogo fluido y constante con
su hijo/a sobre sus experiencias en internet, procurando
conocer al máximo cuáles son sus actividades y las
actitudes que adopta en ellas.
- Si utiliza un filtro, no lo conciba como sustituto
de todo lo anterior, sino como una imperfecta
herramienta destinada a ayudarle solo cuando no puede
ejercer una supervisión directa, por falta de tiempo por
ejemplo.
Iniciativas complementarias
En esta tarea de educación podemos contar, no obstante,
con ayudas en la misma Red. Ya existen, y esperemos que su
número y su calidad crezcan, sitios en Internet
especialmente orientados a los menores y a los padres. Tal
vez su orientación no sea plenamente de nuestro agrado.
Deberemos trabajar para que el pluralismo de valores
existente en la sociedad tenga su reflejo en este ámbito de
la educación en Internet. De todas formas, podemos encontrar
recursos y actividades educativas, formativas y de ocio
satisfactorias. Las escuelas y las asociaciones dedicadas a
la familia y a los diversos aspectos de la educación formal
e informal de los niños, así como otras entidades
(bibliotecas, museos, clubes deportivos, colonias, tiempo
libre, etc.) deberían trabajar conjuntamente en el
desarrollo de proyectos orientados a los niños y niñas.
Existe un campo inmenso abierto a la innovación y a la
iniciativa en el mundo de las redes y del ciberespacio. En
el Estado español, en particular, está prácticamente todo
por hacer en las escuelas. No basta con instalar ordenadores
y llevar a los chavales algunas horas al aula de
informática. Se necesitan ideas, planes, proyectos conjuntos
entre escuelas y otras entidades. No solo se trata de
esperar encontrar recursos en la Red; también hay que
crearlos.
Por último, quiero mencionar la existencia de lo que se
ha llamado hotlines o ``líneas directas''. Las dos
experiencias más conocidas son la NLIP de Holanda y la
Internet Watch Foundation del Reino Unido. Las
hotlines son organismos que pueden ser fácilmente
contactados por cualquier persona --generalmente a través
del teléfono-- y que reciben informaciones o quejas sobre
contenidos supuestamente ilícitos. Esto significa, pues, que
no tratan con contenidos que, siendo legales, son
considerados inadecuados para los menores; tan solo tratan
con contenidos ilícitos, como pueden ser la pornografía
infantil, la venta de medicamentos allí donde está prohibida
a través de Internet, etc.
La ``línea directa'' holandesa, creada por iniciativa de
varios proveedores de acceso a Internet, funciona de la
siguiente forma. Una vez que ha sido informada de la
existencia de un material supuestamente ilícito, la
hotline se pone en contacto con las personas
responsables de dicho contenido instándoles a que lo retiren
de la Red. Si no lo hacen, la hotline pone esta
información a disposición de la policía. La ``línea
directa'' holandesa viene funcionando desde 1996 y su
participación ha sido decisiva en la reducción de la
pornografía infantil que se distribuye desde Holanda.
La Internet Watch Foundation ha optado por un enfoque
ligeramente distinto. En la misma no solo participan PSIs,
sino también proveedores de contenidos, organismos
reguladores y representantes del gobierno. A diferencia,
también, de la hotline holandesa, mantiene
estrechos vínculos con la policía. Por otra parte, además de
luchar contra los contenidos ilícitos, ha tomado una actitud
muy activa en la promoción de tecnologías de filtrado y en
la coordinación internacional de esfuerzos dirigidos al
establecimiento de un sistema global de clasificación y
filtrado.
En el Estado español cabe señalar la existencia de una
``línea directa'' en la Web denominada
Protegeles.com, concebida para que los usuarios informen
de la existencia de contenidos de pornografía infantil.
Iniciativas similares se han promovido en el Estado
español (Anprotel), Dinamarca (FIL), Austria (ISPA), Irlanda
(http://www.hotline.ie/)
y Finlandia (ISPA). Otros países también han empezado a dar
pasos en esta dirección.
Sitios de interés en Internet
-
Plan de Acción para un uso más seguro de Internet.
Plan de acción de la Unión Europea.
-
CapitanNet. Es un portal español para padres,
educadores y niños promovido por el Comité español de la
UNICEF. En el mismo podemos encontrar consejos prácticos
para los niños, juegos interactivos, enlaces a páginas
educativas, etc. También se incluye información valiosa
para los padres y educadores. Este sitio se ha creado
con la colaboración de Edunet (actual Optenet) y ELIS,
una ONG italiana que trabaja en el área de la formación
tecnológica y profesional. Es un buen lugar desde el que
comenzar.
-
Optenet. Empresa guipuzcoana conocida por su
anterior nombre, Edunet, que participa activamente en el
plan de acción europeo de una Internet segura para los
menores. En su sitio web promociona su propio programa
de filtrado.
-
Protegeles.com. Una página del Proyecto Europeo
Securenet desarrollado por Optenet y ACPI. Desde aquí,
los usuarios pueden informar de la existencia de páginas
de pornografía infantil.
- La
Asociación de Usuarios de Internet (AUI) tiene una
sección dedicada a informar y asesorar a los padres
sobre las diversas formas de conseguir un uso más seguro
de Internet por parte de sus hijos. Incluye una amplia
información sobre diversos programas de filtrado.
-
Stop-Pedofilia.net. Sitio web para luchar contra la
pornografía infantil. Bien concebido y estructurado,
dispone de información muy útil y abundantes enlaces a
otros recursos relacionados con este tema. Desde aquí se
puede tener acceso a la legislación existente, consejos
y recomendaciones para actuar contra la pornografía
infantil, incluyendo formularios direcciones de correo
electrónico y direcciones de la Guardia Civil y Policía
Nacional, todo ello para realizar denuncias. Operado por
la empresa barcelonesa Az Interactive.
-
Children's Rights. Información general sobre los
derechos del niño.
-
Regulation of Child Pornography on the Internet.
Sitio web dedicado al estudio de casos y materiales
sobre la pornografía infantil, operado por el grupo
británico de defensa de las libertades y derechos
civiles Cyber-Rights & Cyber-Liberties (UK).
-
Acción Contra la Pornografía Infantil (ACPI).
Asociación cuyo objetivo es luchar contra la explotación
sexual de los menores. Es miembro de la End Children
Prostitution, Child Pornography and the Trafficking of
Children for Sexual Purposes (ECPAT) y de la European
Federation for Missing and Sexually Exploited Children,
así como de INHOPE.
-
Internet Content Rating Association (ICRA).
Organización internacional que promueve sistemas de
clasificación y filtrado de los contenidos en Internet.
-
Internet Content Rating for Europe (INCORE).
Organización europea cuyos principales objetivos son
promover la autorregulación y un sistema de
clasificación y filtrado de los contenidos adaptado a
las necesidades de los usuarios europeos.
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29 Varios
autores. Filters & Freedom. Free Speech Perspectives on
Internet Content Controls. Electronic Privacy
Information Center, Washington, 1999, 1ª edición.
© 2001 Javier Villate. Autorizada la copia literal y la
distribución íntegra de este documento completo por
cualquier medio sin fines comerciales, siempre y cuando se
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