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Limitaciones de la
Autentificación de mensajes mediante PGP
Nadie sensato enviaría una carta postal mecanografiada y
sin rúbrica... que además viaje en un sobre mecanografiado y
sin cerrar. Es fácil entender que eso implicaría un gran
riesgo: por carecer de sobre cerrado, estaría expuestas a
las miradas de cualquier fisgón; por estar mecanografiadas
sin signos personales, cualquiera puede modificar su
contenido; por carecer de rúbrica, cualquiera puede crear
otra carta similar falsa, suplantando un remite ajeno. Por
ser relativamente fácil cambiar la carta a otro sobre
similar, se puede hacer que esa carta llegue a un
destinatario distinto. ¿Te parece una situación muy
estúpida? Pues así es como funciona el correo electrónico de
Internet.
Uno de los problemas graves que tiene el correo-e es que
carece de mecanismos de seguridad y autentificación. Es muy
fácil crear un mensaje falso suplantando a otro internauta,
o hacer otras "travesuras" al estilo de las indicadas en el
párrafo inicil. Para tratar de corregir esta debilidad se
han propuesto diversos sistemas de firma digital o firma
electrónica, de forma que el mensaje lleve incorporado algún
sistema de autentificación o que posibilite esa
autentificación mediante software. Eso se consigue
combinando diferentes tecnicas de criptología. Teóricamente,
quien reciba uno de estos mensajes podrá comprobar si el
mensaje es auténtico o falso. Pero la realidad es mucho más
compleja, y de momento siguen quedando muchas lagunas y
fallos por cubrir. Estos problemas se deben a diferentes
causas:
A) Los propios protocolos de Internet, y especialmente
los dedicados al transporte de correo electrónico, son
intrínsecamente inseguros. Es muy difícil introducir o
añadir parches de seguridad eficaces cuando se trabaja
sobre una base tecnológica que sustancialmente ofrece
mecanismos carentes de fiabilidad.
B) El sistema de correo electrónico ya ha ido
añadiendo otros parches para lograr que los mensajes
puedan ofrecer más prestaciones de las previstas
inicialmente (caracteres especiales como las vocales
acentuadas, ficheros adjuntos, etc). Estos parches
funcionan razonablemente bien, pero no están totalmente
estandarizados y por ese motivo muchas veces ocurre que
son incompatibles con otros sistemas de verificación y
seguridad.
C) Ningún sector estratégico (industria de software,
proveedores de acceso a Internet, autoridades políticas,
etc.) parece estar implicado en promover una cultura de
seguridad y autentificación electrónica. Los usuarios no
son animados a interesarse por estos temas, no existe
una cultura de la seguridad.
D) Las empresas dedicadas a encontrar soluciones
software de autentificación no buscan una solución
común, estandarizada y válida para todos los usuarios.
Cada propuesta es incompatible con las otras.
Para terminar,los sistemas de firma digital conllevan
necesariamente una serie de conceptos y hechos complejos
(generación de claves; almacenamiento y difusión de claves;
relación entre claves y usuarios y cuentas de correo,
relación entre claves y firmas digitales, etc) que no son
fáciles de asimilar por muchos usuarios. Los programas de
firma digital tampoco están muy evolucionados, y facilitan
en poca medida la comprensión de todo esto.
Ya se ha insinuado que existen diferentes sistemas de
autentificación aplicables al correo electrónico. Unos
tienen unas ventajas y otros tienen otras. Aquí solo vamos a
tener en cuenta el sistema PGP, por ser -con mucha
diferencia- el más reputado en cuanto a su seguridad
técnica, y el más independiente. De hecho, es el sistema
recomendado por universidades, asociaciones de usuarios,
centros de investigación, ONGs, etc. Así pues, vamos a ver
con cierto detalle cuáles son los principales problemas del
correo electónico y/o lo que PGP puede hacer para solucionar
esos problemas. Empecemos enumerando las debilidades del
correo-e, o los problemas que nos podemos encontrar al
utilizarlo.
Suplantación. El mensaje que llega a destino parece
proceder de una persona, pero en realidad fué creado por un
tercero que suplanta la personalidad del remitente.
Desviación. El mensaje es redirigido hacia
destinatarios que no eran deseados por el remitente. Esto
puede hacerse impidiendo (o no) que el mensaje también
llegue al destinatario legítimo.
Manipulación. El mensaje es interceptado, modificado
y reexpedido. El receptor recibe un mensaje que varía -en
poco o en mucho- del original escrito por el remitente.
Copia o espionaje. El mensaje llega a su destino,
pero su información ha sido obtenida por terceras personas,
violentando así la privacidad de las comunicaciones. Esa
información puede ser utilizada o distribuida en contra del
remitente y/o del destinatario.
Retención. El mensaje es retenido temporalmente.
Después de un tiempo vuelve a ponerse en circulación para
que acabe alcanzando su destino. Normalmente somos muy
tolerantes con los casos de retención y destrucción de
mensajes: tenemos propensión a suponer que eso se produce
por "fallos de Internet"; aunque alguna vez eso sea cierto,
en otras ocasiones puede deberse a sabotajes.
Destrucción. El mensaje de correo es interceptado y
bloqueado ilegalmente, de forma que no llegará a su
correspondiente destino. Pero de ello no se enteran los
implicados: el remitente pensará que el mensaje ha llegado;
el destinatario no se enterará de que le han enviado un
mensaje.
En algunas ocasiones se producen varios de estos actos
ilegales en relación con el mismo mensaje. Por ejemplo, es
posible que el mensaje sea retenido, manipulado y desviado.
El hecho de que la información sea de tipo digital hace que
todo esto pueda automatizarse: es posible crear programas
que seleccionen ciertos mensajes para interceptar su
transporte o copiar su contenido. Por otro lado, la
informacion electrónica puede ser modificada con más
facilidad que una carta postal, puesto que no hay ningún
tipo de rúbrica o marcas personales del verdadero remitente.
Con esto volvemos al problema de la autentificación y las
firmas digitales.
Supongamos que tú eres un internauta meticuloso y
concienzudo. Decides instalarte el programa PGP para enviar
todos tus mensajes con firma digital. ¿Qué has ganado con
eso? Pues tú personalmente ganas bien poco. Por ejemplo,
sigues sin tener certeza sobre el hecho de que los mensajes
enviados estén llegando a destino. La firma digital no te
protege en absoluto sobre una posible interceptación y
destrucción del mensaje. La firma digital es una garantía
incluída DENTRO del mensaje, y que no mejora ni añade
garantías al sistema de transporte: quien pueda/sepa
bloquear un mensaje sin firma, también podrá hacer eso con
otro mensaje que lleve firma digital. De hecho, quien
intercepta un mensaje... de momento no conoce su contenido,
no sabe si el mensaje interceptado va con firma digital o
sin ella. Además, PGP tampoco sirve para solucionar otros
problemas que veremos a continuación.
Cualquiera puede seguir creando un mensaje falso, con tu
remite y enviarlo sin problemas. El hecho de que tú generes
(ocasionalmente o siempre) mesajes con firma digital no
impide para nada que otra persona pueda suplantarte y enviar
mensajes aparentemente tuyos sin firma digital. Los
receptores no tendrán ningún aviso o pista evidente sobre la
falsedad de ese mensaje, ni siquiera en el caso improbable
de que ellos también tengan PGP. Unicamente hay una
posibilidad de que ciertas personas recelen sobre la autoría
del mensaje, si ellos reciben habitualmente otros mensajes
tuyos y además tú siempre les envías mensajes con firma
digital. Concluyendo, aunque tú uses firma digital, pueden
seguir suplantándote.
A mayores, un usuario malintencionado puede coger un mensaje
tuyo auténtico (que él haya recibido) y -partiendo de ese
texto- hacerselo llegar a otro u otros usuarios en un
segundo mensaje (falso) aparentemente remitido por tí. El
texto es auténtico y no ha sido manipulado, pero a ti puede
perjudicarte gravemente que ese escrito haya llegado a quien
no querías. PGP tampoco evita este problema de desviación.
Para colmo de males, en un caso como este, los receptores
pueden usar la firma digital (intacta) para verificar que
efectivamente fuiste tú quien escribió el mensaje (el
texto). Luego no les cuentes que el mensaje es falso, no te
creerán. A mí me ha pasado.
La firma digital solo salvaguarda el texto incluído en el
cuerpo del mensaje. Ya hemos dicho que la firma digital va
DENTRO del mensaje, pero ahora hay que precisar un poco más:
para ser exactos la firma digital va DENTRO DEL CUERPO DEL
MENSAJE, y solo ofrece alguna seguridad sobre ese texto
(cuerpo). La firma digitan no salvaguarda ni añade garantías
a los datos que van en la cabecera del mensaje: remitente,
destinatario/s, fecha, título del mensaje, etc. Todos estos
detalles pueden ser "violados" sin que PGP pueda evitarlo o
detectarlo. Para evidenciar los problemas que pueden
derivarse de esto, pondré un ejemplo. Permitidme que me
extienda un poco porque la situación tiene mucha enjundia.
Supongamos que yo participo en una lista de distribución
sobre jardinería, donde tenemos un problema porque hay otro
suscriptor que se dedica a enviarnos mensajes publicitarios
(spam). Yo envío un mensaje a la lista, con el título "Estoy
harto publicidad" y en el cuerpo del mensaje pongo "Ese
personaje es un jilipollas y un hijo de puta". Mi mensaje va
con firma digital PGP y cualquier otro usuario puede (usando
el programa PGP, y con suerte) comprobar que yo escribí eso.
Ok.
Ahora supongamos que en esa misma lista hay otro suscriptor
malintencionado que quiere perjudicarme. Busca otra lista de
distribución que trate sobre la monarquía española y crea un
mensaje falso (con mi remite), dirigido a los suscriptores
de esa lista. Al mensaje falso le pone el siguiente título
"Mi opinión sobre el Rey". En el cuerpo del mensaje copia el
contenido de lo que yo he enviado a los jardineros ("Ese
personaje es un jilipollas y un hijo de puta") incluyendo la
firma digital que verifica que eso fué escrito por mí.
Como destinatario del mensaje pone la dirección de la lista
esa de los monárquicos. Pero él sabe que esa distribución
será interceptada porque yo no estoy suscrito realmente a
esa lista. Así pues, añade como
destinatarios ocultos las direcciones particulares de los
suscriptores que participan habitualmente en esa lista. Si
el tipo es listo, para mejorar el engaño puede añadir al
título del mensaje el indicativo de la lista
("[MONARQUIA]"), para que parezca que el mensaje pasó
realmente por la lista, aunque esto tampoco sea cierto. Y
para añadir más veneno, pone también como destintario del
mensaje la dirección electrónica de la casa real española.
Los que reciban el mensaje se alarmarán por mis supuestas
declaraciones y empezarán a tener mal concepto de mí. Los
más precavidos quizá quieran verificar la firma digital, y
comprobarán que es correcta: efectivamente yo escribí esos
insultos. No creerán mis desmentidos y seguramente seré
apresado bajo la acusación de injurias al rey, delito
tipificado en la legislación española. Tardaré algún tiempo
en convencer al juez de que soy inocente, si es que lo
consigo: la legislación española acepta las firmas digitales
como prueba válida en el proceso judicial, cosa que en este
caso me perjudica. ¿Qué tal?
Ahora veámos la perspectiva opuesta, la recepción de
mensajes que incorporan firmas digitales y la garantía que
eso ofrece.
Muchas veces sucede que el mensaje es auténtico pero la
firma digital no puede ser comprobada satisfactoriamente por
problemas técnicos. Los caracteres especiales (acentos,
eñes, etc), los sistemas de codificación del mensaje y los
diferentes programas de correo pueden descabalar la firma
digital, de forma que parezca un mensaje falso sin que
realmente lo sea. Esto es frecuente, como sabemos quienes
usamos PGP hace tiempo. O sea, que al final sucede que
muchas veces PGP no funciona garantizando la autoría, y el
receptor que duda tiene que acabar escribiendo al
remitentente para preguntarle si él realmente escribió eso.
Frecuentemente recibo mensajes de otros usuarios de PGP que
me dicen que
su programa no puede verificar afirmativamente mi mensaje, y
me escriben para preguntarme si realmente yo escribí eso.
Para terminar así, igual podíamos haber prescindido de PGP y
de las firmas digitales.
Por otro lado, el uso de PGP impone ciertas exigencias o
limitaciones incómodas. Por ejemplo, sin PGP puedo
configurar mi programa de correo (el popular Outlook
Express) para que transmita párrafos verdaderos (líneas tan
largas como sea necesario, que luego son recompuestas en la
pantalla del receptor, para facilitar su visualización). PGP
no funciona bien con este sistema, y exige líneas de un
tamaño máximo (normalmente, menos de 80 caracteres). Yo no
tengo que preocuparme de hacer las líneas cortas porque el
PGP se encarga de "fragmentarlas" automáticamente, justo en
el momento de añadir la firma digital. Pero al final esto
genera nuevos problemas. Por ejemplo, si yo quiero enviarte
una URL de 96 caracteres como
...
http://www.mcafee-at-home.com/international/spain/products/pgp-personal-security/default.asp?M=6
...sucederá que, al incoporar la firma digital, PGP romperá
esa URL en dos o más líneas...
http://www.mcafee-at-home.com/international/spain/products/pgp-personal-sec
u
rity/default.asp?M=6
... y tú te quedarás sin acceder a la página que yo estaba
queriendo sugerirte; necesitarás recomponer las líneas
manualmente e introducir el resultado en el navegador; eso
suponiendo que te percates del cuál es el problema, si
además sabes resolverlo y si estas dispuesto a perder unos
segundos adicionales en esa tarea que a mí me parece
bastante estúpida.
Pero PGP tiene otros problemas: como ya se ha dicho, es
difícil de entender y usar. Personalmente creo que no está
al alcance de los usuarios corrientes que no entienden de
tecnicismos y que no están dipuestos a esforzarse mucho con
estos programas conceptualmente complicados. También es un
problema que no exista una versión de PGP que esté en
español y que sirva para Windows. Esto es otro factor que
incrementa las dificutades de entendimiento y utilización
para muchos usuarios hispanohablantes. Más de una vez
alguien me escribe preguntándome por esa ristra de
caracteres incomprensibles que siempre añado al pié de mis
mensajes. Eso prueba que no es nada fácil de entender, al
menos para los hispanohablantes (¿Qué carajos es eso de
"BEGIN PGP SIGNATURE"?).
Algunos usuarios disponen de una opción para manejar las
firmas digitales como un fichero adjunto. Pero no he
contemplado aquí esa posibilidad porque sencillamente no
funciona con todos los programas de correo (concretamente no
fucniona con el Outlook Express, al menos la versión que yo
uso) y por lo tanto esa opción puede acabar reportando más
problemas que ventajas. En principio se trataba de buscar un
sistema de autentificación que fuera universal (o casi) para
que pudiera ser utilizado por cualquiera.
Resumiendo, respecto a la autentificación de mensajes (firma
digital):
1.- PGP es demasiado difícil para la mayoría de
usuarios.
2.- PGP añade problemas nuevos (como las líneas
cortas).
3.- PGP no soluciona totalmente ninguno de los
problemas e inseguridades del correo electrónico.
4.- Usar PGP incluso puede ser peor que no usarlo, en
algunos casos.
Algunos de los problemas comentados pueden paliarse
utilizando mensajes que, además de incorporar firma digital,
vayan encriptados. PGP permite crear con una facilidad
relativa estos mensajes firmados y encriptados. Pero la
encriptación supone una perspectiva distinta, pues no es
utilizable normalmente: la mayoría de usuarios que reciban
un mensaje encriptado no podrán desencriptarlo por no tener
el software necesario y/o por falta de conocimientos para
manejarlo.
Lamentablemente, los promotores y usuarios de PGP pocas
veces son conscientes de estos problemas. Al menos hay que
reconocer que las páginas que hablan sobre PGP dicen muchas
maravillas de este programa, pero nunca suelen mencionar
estos inconvenientes que también son reales.
Es por todo esto que considero que PGP es insuficiente como
método de autentificación, aún siendo el mejor sistema de
los vigentes. No llegaremos a un nivel de seguridad
razonable mientras sigamos usando un protocolo SMPT carente
de controles y mecanismos de seguridad. Vuelvo a uno de los
conceptos indicados al principio: Los propios protocolos de
Internet, y especialmente los dedicados al transporte de
correo electrónico, son intrínsecamente inseguros; es muy
difícil introducir o añadir parches de seguridad eficaces
cuando se trabaja sobre una base tecnológica que
sustancialmente ofrece mecanismos carentes de fiabilidad.
Enlaces, referencias:
Seguridad en Internet (Juan Carlos Martínez Coll,
Universidad de Málaga)
Instalación y uso de PGP (José Ramón Esteban Martí -
Asociación de Internautas)
Taller
de Criptografía - PGP (Arturo Quirantes Sierra)
Criptología (Hispasec)
Enlaces y
documentos de Criptología (Jesús Cea Avión)
Paginas de PGP en la
Comunidad RedIRIS (RedIris)
Lista de distribución sobre Seguridad en correo basado en
PGP (RedIris)
Agencia de
Protección de Datos (página oficial)
http://www.pgpi.org/
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